Tras el convulsionado ciclo electoral, Honduras se encuentra en un punto de inflexión histórico. El nuevo gobierno enfrentará el desafío de legitimidad y, luego, responder a las expectativas ciudadanas: infraestructura funcional, seguridad, empleo y un sano entorno económico.
Afuera de nuestras fronteras prima el desasosiego, la crisis mundial; sin embargo, China se ha consolidado como un socio confiable que no impone condiciones políticas. Infraestructura, inversión industrial y comercio -prioridades del nuevo gobierno- es en lo que destaca del gigante asiático, y ofrece a Honduras un elemento clave para el desarrollo: certidumbre.
Ya no es noticia la precariedad de nuestra infraestructura, que limita el crecimiento económico, genera frustración y desánimo. China, en 40 años construyó más de 50 mil kilómetros de trenes de alta velocidad, 180 mil de autopistas que conectan al 95% de su población, un futurista desarrollo urbano y concentra el 60% de las estaciones 5G del planeta.
Seguimos su huella en América Latina y es impresionante: en Perú, el Puerto de Chancay acortó la navegación a Asia de 35 a 23 días, bajó costos logísticos en 20% y aportó 4,500 millones de dólares anuales (1.8% del PIB), al aumentar 600% la exportación de harina de pescado en 2025. En Brasil, la planta de Belo Monte lleva energía limpia a 22 millones de personas y creó 25 mil empleos. En El Salvador, la Biblioteca Nacional revitalizó el comercio, abrió espacios seguros y genera turismo.
En Honduras avanza la financiación del proyecto hidroeléctrico Patuca II-A, clave para superar la crisis energética. China también apoyará el desarrollo fotovoltaico. Sumemos seis escuelas agrícolas en formación y proyectos en Tegucigalpa, incluido el futuro Centro de Convenciones y Parque Urbano, que dará empleo, atraerá inversión extranjera y promoverá desarrollo urbano.
En Brasil, BYD invirtió 5,500 millones de reales en una planta de vehículos eléctricos, creando 20 mil empleos y transfiriendo tecnología. En Honduras, el grupo Texhong adquirió más de 300 hectáreas en Choloma e invertirá 400 millones de dólares en un parque industrial textil y una planta solar, para emplear a más de 7 mil personas. En El Paraíso, una empresa china reactivará una fábrica de puros con más de 10 millones de dólares y creará cientos de puestos de trabajo.
La falta de financiamiento ha sido nuestra jaqueca. En Brasil, el Banco de Desarrollo de China canalizó 1,300 millones de dólares a pymes; en Argentina, financió con 50 millones la expansión de redes 4G/5G. El uso del yuan ha permitido ahorrar entre 15% y 20% en costos cambiarios.
China es una potencia mundial y ofrece su gigantesco mercado. Profundizar y consolidar esta cooperación no es una decisión ideológica, sino pragmática y de interés nacional. El reto para Honduras es aprovecharla estratégicamente y convertirla en crecimiento, empleo y bienestar.