Remesas, soberanía y elecciones (2/2)

La influencia de las posiciones del actual presidente estadounidense varía según la región del mundo. En los países europeos son distintos los impactos”

  • Actualizado: 14 de enero de 2026 a las 00:00

En el oficio de escribir suelen quedarse muchas ideas en el tintero. Se nos había quedado pendiente decir que siendo claro el intervencionismo del presidente de los Estados Unidos diciéndole a los hondureños por cuál de los candidatos votar, lo cierto es que esa acción era, en todo caso, perfectamente neutralizable con acciones oportunas e inteligentes por parte de las otras agrupaciones políticas no favorecidas con las líneas tiradas por el agente foráneo.

Para comenzar, Trump no es un personaje que goce de grandes simpatías en la mayoría de la población en América Latina, y Honduras no es la excepción. Tiene muchos simpatizantes, pero son minoría, de manera que una inclinación de parte de él respecto a las preferencias de los votantes no tendría ni tiene una influencia que no sea superable. Influyó, pero no en proporción fulminante. Por el contrario, los mal calificados por Trump pudieron haber revertido y aprovechado esa situación para consolidar y aumentar simpatías.

La supuesta “amenaza” de interrumpir el flujo de remesas pudo ser un motivo sustancial para que miles de familias receptoras
-incluso gran parte del sistema financiero- reaccionaran masivamente apoyando a los descalificados (en este caso, los candidatos del Partido Libre y del Partido Liberal).

No obstante, el problema de obtener simpatías y los votos no estaba entonces en ese tema. Que se cuente “dichoso” el partido de turno en el gobierno que el secuestro-extracción del gobernante aliado de Venezuela se produjo después de las elecciones. Pudo haber sido todavía peor. En el caso del Partido Liberal, fue afectado por otros factores internos que le impidieron alcanzar esa “punta” de forma contundente considerando el amplio voto duro que mantuvo y que mostró el Partido Nacional desde las primarias de marzo y aun, en su momento de mayor desgaste en las generales de 2021.

En el caso de las elecciones parlamentarias en Argentina (octubre de 2025) sin duda, hubo un espaldarazo del gobierno estadounidense a la causa de Milei al anunciar que la ayuda financiera mediante una línea de “swap” o intercambio de monedas por US20 mil millones iba a ser el último respaldo, si el partido La Libertad Avanza no lograba buenos resultados electorales. Seguro, esa inyección de dinero influyó en una parte del electorado gaucho que se inclinó a favor del oficialismo a pesar de que la oposición había triunfado apenas en septiembre en las elecciones de la principal provincia (Buenas Aires).

Estas elecciones en la provincia más poblada de Argentina (cerca del 40% del país) generaron un pánico en los mercados financieros, aumentando el riesgo país y afectando el valor de las acciones y bonos argentinos.

Conocemos también que la influencia de las posiciones del actual presidente estadounidense varía según la región del mundo. En los países europeos son distintos los impactos. Distinta influencia en Italia que en Dinamarca, por ejemplo. Son también distintos los impactos en subregiones de América Latina.

En México o Brasil, seguro una injerencia de Trump tiene una connotación menos fuerte que lo que puede darse en Centroamérica. Por cierto, no es verdadera la afirmación de que el triunfo de la derecha chilena haya dependido de esa injerencia. En realidad, la insatisfacción con Boric y la falta de solidez entre las distintas tonalidades de la izquierda explican mayoritariamente la derrota electoral.

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