Hay canciones que nacen en un tiempo determinado, pero logran viajar por los años y encontrar eco en nuevas generaciones. Ese es el caso de Peso sobre peso, conocida popularmente como La Bartola, del mexicano Salvador Flores Rivera, Chava Flores.Nacido en Ciudad de México en 1920, Chava Flores fue compositor, cantante y cronista musical de la vida cotidiana de su ciudad. Con humor, ingenio y una mirada cercana a la gente, convirtió en canciones escenas de barrio, costumbres, personajes y situaciones de la vida diaria. Antes de dedicarse plenamente a la música, tuvo diversos oficios, experiencias que le permitieron conocer de cerca la ciudad y que luego alimentaron muchas de sus composiciones.
En La Bartola, el dinero del hogar se convierte en protagonista. Hay que pagar la renta, la luz, el teléfono, guardar algo para el gasto y, si queda un poquito, pensar en el mañana. Todo contado con ese humor que fue una de las características de su obra.Uno escucha la canción y sonríe. Después mira sus propias cuentas y quizá la sonrisa se vuelve más pequeña.
Porque en Honduras también conocemos esa matemática de la vida. Llega el salario y, antes de tocar la cartera, ya tiene dueño: comida, alquiler, energía eléctrica, agua, transporte, combustible, educación, deudas y ese gasto inesperado que nunca falta.
Entonces comienza el verdadero ejercicio: quitar de aquí para poner allá, volver a sumar, volver a restar y pedirle al lempira que alcance un poquito más.
La canción habla de guardar para mañana. ¡Qué buen consejo! El problema es que primero habría que conseguir que el presente deje algo para guardar.
Porque ahorrar no siempre depende solamente de la voluntad. También depende de cuánto entra al hogar y cuánto cuesta vivir. Quien va al mercado lo sabe. Quien llena el tanque de combustible también. Lo sabe quien llega a la pulpería con una lista y comienza a devolver productos porque la cuenta se pasó; quien mira los recibos sobre la mesa y tiene que decidir cuál pagar primero; quien guarda unas monedas para el pasaje del día siguiente.
Esa es la economía de todos los días: la que se hace con billetes contados, monedas guardadas y una calculadora que trabaja horas extras.
Quizá por eso la canción de Chava Flores nos resulta tan cercana. No porque nuestra realidad sea idéntica a la que él retrató, sino porque la preocupación por hacer rendir el dinero pertenece a muchas familias, en distintos lugares y épocas.
Y mientras escuchamos consejos sobre ahorrar, ser conservadores y pensar en el futuro, hay hogares que primero necesitan resolver cómo llegar al final del mes. Peso sobre peso. Lempira sobre lempira.
Haciendo cuentas, recortando gastos y esperando que la próxima factura no llegue con ganas de fiesta. Porque antes de pensar en un abrigo de visón, como en la canción, aquí todavía hay quienes hacen cuentas para saber si alcanza para la tortilla.
Quizá por eso vale la pena escuchar a Chava Flores: detrás de su humor hay historias de la gente, sus preocupaciones y sueños. Pero también nos recuerda que debemos mirar la vida con humor y hacer más llevaderas las dificultades, aun cuando las cuentas no cuadren