No hay duda de que al decir del sabio Aristóteles “el hombre es un animal político” y que, por eso, gran parte de la población mundial estamos inevitablemente pendientes de los procesos electorales en los países extranjeros, y el propio, puesto que a partir de allí, se determinarán posibles cambios políticos en el control de las fuentes de poder institucional y, en consecuencia, de las decisiones sobre el uso de los recursos fiscales, también en el rumbo de las acciones sobre los recursos naturales y a la larga, sobre gran parte del futuro de todos.
Tenemos una especie de mapa electoral para lo que resta de 2026 en el cual, ciertamente, se visualizan procesos comiciales estratégicos en la correlación entre fuerzas conservadoras, progresistas y aun, de otras, autodenominadas de centro. De tal manera que podemos considerar elecciones estratégicas y de carácter determinante los procesos de Perú, Hungría, Bulgaria, Colombia, Brasil y Estados Unidos.Quizás haya otros procesos (no necesariamente presidenciales o generales en otros países), pero las apreciaciones más resonantes son los casos de las naciones mencionadas. Seguro que para no dejar incompleto el mapa, tendríamos que valorar lo que trasciende desde el continente africano y desde Oceanía.
En lo que va recorrido del mes de abril 2026, ya pasaron los procesos en Costa Rica y Portugal. En el primero, se consolidó el oficialismo del presidente Chávez, de tendencia neoliberal, logrando en una sola vuelta la elección de una mujer como presidenta de la Republica, algo que sucede por segunda vez. La politóloga, exministra de Planificación, Laura Fernández Delgado (39) ganó con casi el 50%. Mientras tanto, la mayoría en Portugal se inclinó por impedir el ascenso de la ultraderecha, apoyando la contundente victoria, en segunda vuelta, del exlíder del Partido Socialista, Antonio José Seguro.
En el caso de Colombia, por ahora tenemos una especie de antesala parlamentaria de las cruciales elecciones presidenciales -lo más probable a dos rondas- iniciando en mayo y cerrando en junio.
Ya pasó la primera vuelta de las presidenciales peruanas con una clara atomización de muchas candidaturas (36), que en medio de la incertidumbre dejó establecida la participación -para la segunda vuelta en mayo- de la hija del fallecido expresidente Fujimori (con un escaso 17% del electorado). Será el cuarto intento de Keiko. Una inesperada y hasta jocosa competencia para definir el segundo lugar entre candidatos de izquierda y derecha. En junio lo más probable el contrincante de Keiko sea Carlos Sánchez de “Juntos por Perú”, que agitó el sombrero prestado por el derrocado y encarcelado expresidente Castillo.
Cruzando el Atlántico, las elecciones también han sido transcendentales. La derrota del conservador y poderoso presidente Húngaro, Viktor Orbán, le resta los pocos aliados europeos tanto a Putín como a Trump. El triunfador, otro derechista, se acercará al bloque europeo. Quizá para equilibrar el péndulo, en Bulgaria acaba de ganar el candidato de la izquierda proclive a Putin y euroescéptica. Como especie de colofón se vienen los procesos en Brasil (presidenciales en octubre), Estados Unidos (congresionales en noviembre) y, la primera vuelta presidencial en Colombia (mayo) con la antesala del triunfo en las legislativas de marzo del Pacto Histórico del oficialismo de Gustavo Petro.