Los juicios políticos en Honduras

Tristemente, para muchos sectores y actores, los problemas de país se van a solventar con la aplicación de juicios políticos por doquier.

  • Actualizado: 17 de abril de 2026 a las 19:00

La semana anterior hablamos sobre el rol de los funcionarios públicos en Honduras, que estos son servidores del pueblo hondureño y no celebridades.

El acontecer político debe ser visto desde una óptica seria, ya que producto de las decisiones de nuestras autoridades se moldea la realidad y el futuro de nuestro Estado.

Tristemente, para muchos sectores y actores, los problemas de país se van a solventar con la aplicación de juicios políticos por doquier, y más allá de la aplicación de esta figura, la finalidad de esto es la humillación del funcionario interpelado, y producto de ese deseo de humillación, los interpelados también no se han quedado atrás, devolviendo, por cada golpe, una mordida.

Otros no han querido llegar hasta esa instancia y han decidido renunciar y negociar antes. En fin, las primeras planas y las noticias se han llenado de esto.

¿Será que el pueblo hondureño come política?

El poder debe estar concentrado en resolver los problemas crónicos de la nación, como la seguridad, el empleo, la salud, sin embargo, nuestros políticos andan peleando poder.

Yo estoy de acuerdo con la aplicabilidad del juicio político, que es una figura legal y constitucionalmente regulada en nuestro ordenamiento jurídico, sin embargo, es importante hacerle mejoras.

En Honduras las leyes no son perfectas, pero son perfectibles. Entonces, antes de haber comenzado todo este show, con esa misma cantidad de votos que sobran para aplicar el juicio político se tuvieron que hacer las reformas pertinentes a fin de aplicar esta figura de manera correcta, y así nos hubiésemos ahorrado ver la improvisación del Congreso Nacional con sus interpelados. También, quizá nos ahorrábamos una posible condena ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Estamos claros que el año 2025, en materia electoral, fue un desastre. Unas elecciones primarias llenas de irregularidades, un fiscal general obstaculizando el proceso electoral, unas Fuerzas Armadas actuando completamente beligerantes y deliberantes, los organismos electorales paralizados porque un par no quería sesionar y, sobre todo ese circo, debemos sentar precedentes para que la historia no se vuelva a repetir.

Sin embargo, hay algo que nadie quiere decir, el actor llamado a representar los intereses generales del pueblo hondureño era el Ministerio Público, haciendo uso de sus facultades legales, no obstante, las fuerzas del ente fiscal se direccionaron hacia los blancos errados.

El Ministerio Público debió dirigir investigaciones a todos los involucrados en esa parálisis electoral, no solo a unos cuantos, como lo hizo.

Pero no debemos olvidar que el Fiscal General contó con los votos del actual partido oficialista. No fue un fiscal unilateralmente colocado por Libertad y Refundación, a pesar que habían prohibiciones para que él no desempañara ese cargo. Llegó ahí a través de acuerdos políticos y evidentemente de esa misma forma le obligaron a salir.

La historia de Honduras se escribe día a día, y quizá ahora no lo dimensionamos, pero en un futuro estas cosas podrán llenar de orgullo o de vergüenza, eso depende del actuar de nuestros servidores públicos. Seamos exigentes con ellos.

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