León XIV contra revolución digital y las guerras

Se puede hablar claramente del “despertar” del Papa León XIV. Primero respondió con argumentos claros y certeros a los ataques del presidente Donald Trump; luego publica su poderosa encíclica “Magnífica Humanitas”, en la que pone, como se dice popularmente, los puntos sobre la íes

  • Actualizado: 29 de mayo de 2026 a las 13:01

Tuve que leer algo sobre el papa León XIII (1878-1903) para comprender los mensajes subliminales que envía León XIV en su primera encíclica “Magnifica Humanitas”, exactamente 135 años después de la encíclica “Rerom Movarum” que escribió el primero para advertir al mundo de los peligros de la explotación y la desigualdad extrema que traería la Revolución Industrial.

Hay entre ambas encíclicas un paralelismo interesante. León XIV hace una enérgica advertencia de los efectos que acompañan a la llamada Revolución Digital, la cual ha irrumpido con una fuerza impresionante en pleno siglo XXI, con el agravante de mostrar un potencial capaz de aumentar sus efectos en los próximos años y décadas por factores significativos: el algoritmo, la inteligencia artificial y la gigantesca influencia de llegar a audiencias incalculables por la dinámica y alcance del internet.

Algunos piensan que el mensaje del Papa interesa únicamente a los católicos –unos 1,300 millones en todo el mundo, principalmente en Latinoamérica–, pero debemos reconocer que lo que dice o deja de decir, es de interés para todo el mundo y su voz se escucha, incluso, fuera de las paredes de iglesias y catedrales.

No me parece que el enfoque del Papa en su encíclica manifieste un sentir tecnófobo, o de alguien que le teme al progreso, sino más bien es el punto de vista de quien podríamos considerar una reserva moral que cuestiona la concentración de poder y advierte sobre los peligros de la “Era Digital” y sobre lo que hace y está por hacer la inteligencia artificial.

León XIV utiliza una metáfora bíblica: la humanidad puede construir una ciudad del encuentro, donde prive la paz y la justicia, o edificar una nueva “Torre de Babel”, guiada por soberbia del poder absoluto que crea más división, extremismos, confrontación y desigualdad.

El Pontífice mira a las grandes corporaciones de Silicon Valley –aunque pueden estar en China o cualquier otra parte del mundo–, como los poderes que imponen tecnologías como herramientas de subordinación cultural. León XIV mantiene su fe por encima de lo que estamos viendo. Su argumento espiritual es claro: — la dignidad de la persona humana es un misterio que ningún algoritmo podrá jamás calcular o predecir. Piensa, claro, que la máquina debe servir a la plenitud del hombre y no al revés.

Aunque es algo que muchos han advertido, el Papa se refiere también al desempleo que se ve venir por la irrupción de la IA en prácticamente todas las actividades de productivas. Lo que se veía como un peligro hace algún tiempo, es hoy una realidad.

Muy claro también es su mensaje en contra de las guerras, cualquiera sea la causa. Rechaza, además, algo que el mundo está viendo en estos momentos de confrontación y explica que existe una “cultura de la potencia”, en vez de construir una “civilización del amor” que nos lleve a la paz.

No deja de mencionar el uso de la IA en las propias guerras. Ya no es un secreto que se ha utilizado en los conflictos bélicos de Ucrania, Irán, Gaza, Líbano o Venezuela. Su advertencia es que el mundo ha entrado en una especie de sistema en donde el uso de la fuerza es el camino para resolver los conflictos y quien tiene más fuerza –o tecnología– se impone, sin importar las razones ni los métodos.

El Papa rechaza el “falso realismo" en el que se esconden aquellos para justificar que el conflicto es inevitable –el caso de la guerra de Irán es claro–. La encíclica supera la doctrina de la “guerra justa”, exige hacer de la justicia la base real de la convivencia.

Otro aspecto relevante en la encíclica es el de recalcar que la verdad está bajo asedio por la proliferación de tecnologías, métodos y estrategias para la manipulación de la información. En dos palabras: la desinformación. Hoy en día, mentiras y distorsión de la realidad, viajan más rápido que la verdad en las redes sociales. La verificación tiene poca importancia para millones de personas, que se dejan llevar por lo que el algoritmo les envía, actuando como una especie de lavado cerebral en masa.

Con su “Magnifica Humanitas”, León XIV se convierte en la voz más fuerte, lúcida y necesaria en esta época de los algoritmos, la IA y los autoritarismos. Es un mensaje que debe llegar más allá de los fieles. Debe ser escuchada y analizada por gobernantes, líderes y ciudadanos responsables.

León XIII defendió al ser humanos de las máquinas y fabricas del siglo XIX. Hoy su sucesor –en el nombre– sale al paso para defendernos de la tiranía invisible de los algoritmos, las redes sociales y las bases de datos, que hacen peligrar nuestra libertad, tranquilidad y el trabajo. Su mensaje es un recordatorio para todos nosotros de que la técnica es magnífica solo si magnifica nuestra humanidad y no se la reduce a un mero dato estadístico comercial o militar.

(La columna Enfoque se publica también en la Prensa Gráfica, El Salvador; El Heraldo, Honduras; Listín Diario, República Dominicana; La República, Perú y La Tribuna, Paraguay)

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