Las reformas laborales de Milei

"El discurso de Milei se caracterizó por una oposición a todo aquello que consideraba parte del progresismo en Argentina"

  • Actualizado: 19 de febrero de 2026 a las 00:00

Javier Milei asumió la presidencia de Argentina en 2023, presentando un programa ultraliberal. Su proyecto se sustentaba en la reducción del gasto público, eliminación del déficit fiscal, dolarización de la economía, cierre del Banco Central, privatización de las empresas estatales y la erradicación de lo que denominaba “la casta política”.

El discurso de Milei se caracterizó por una oposición a todo aquello que consideraba parte del progresismo en Argentina, como en el ámbito internacional, llegando a descalificar a sus adversarios con expresiones como “zurdos de mierda”. Sin embargo, tras dos años en el poder, su gobierno experimentó retrocesos en su intento de hacer crecer la economía. Ante la situación adversa, reconoció a China como un “gran socio comercial” y buscando acercamientos con Brasil y otros países fuera de la influencia de los Estados Unidos.

Durante el período comprendido entre 2024 y el primer trimestre de 2025, la dinámica empresarial en Argentina evidenció importantes cambios que mostraron un retroceso. De acuerdo con la Secretaría de Trabajo, abrieron sus puertas 79,787 empresas, mientras que 97,110 cerraron sus actividades. Este balance arrojó un saldo negativo de 17,323 firmas, lo que refleja un contexto económico adverso para la iniciativa empresarial.

El empleo en el sector privado se vio fuertemente afectado, con una pérdida registrada de 330,000 puestos de trabajo. Si bien el gobierno logró reducir el déficit fiscal, este objetivo se alcanzó en parte a través de la disminución de plazas laborales en el sector estatal, que se calcula en 63,234 empleos eliminados en dos años. Esta reducción implicó un recorte del 18.4% en el tamaño del sector público.

Ante el evidente fracaso de su política económica, el promotor del ultraliberalismo y de la frase “Viva la libertad, carajo”, en la actualidad, recurre a reformas a la legislación laboral vigente.

Por iniciativa de Milei, el Senado ya aprobó una normativa en la cual no se pagarán horas extras al trabajador; las mismas serán compensadas por días libres o jornadas de trabajo reducidas, se elimina todo permiso sindical, incluso para asistir a asambleas y si se realizan, los trabajadores que asistan no percibirán salario alguno, se prohíbe el derecho a huelga, se aprueba que los trabajadores puedan negociar con el patrono el salario, de forma individual, elimina el concepto que permitía que un contrato colectivo de trabajo continúe vigente después de la fecha de vencimiento, hasta que se negocie uno nuevo; se reduce sustancialmente el salario cuando el trabajador se ausente de sus actividades por una enfermedad que no sea derivada de su trabajo. La reforma abre la puerta a ampliar la jornada laboral de ocho horas a 12 horas mediante un sistema de “banco de horas” y finalmente, la reforma permite que parte del salario se pague en “especie, habitación o alimentos”.

Con estas medidas, entre otros perjuicios a los trabajadores, se busca debilitar a los sindicatos o hacerlos desaparecer.

Lo más parecido de las reformas laborales impulsadas por Milei es el esclavismo, que ojalá no se reedite en otros países de América Latina.

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