“Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”. Pablo de Tarso en la primera carta que envió a Timoteo.
Es interesante cómo pablo aborda el tema del dinero: No condena el tenerlo, no reclama por gastarlo justamente, no tacha el buscarlo. Sin embargo, afirma tajantemente que amar al dinero llevará irremediablemente a la ruina y a muchos dolores.
Recientemente, miles de personas fueron estafadas por las falsas promesas de riqueza inmediata que una sociedad de dudosa procedencia les hizo, aprovechándose de su ignorancia, ingenuidad y codicia. Los montos perdidos son enormes y las acciones judiciales pocas, ya que se susurra en los pasillos que varios políticos están metidos en el negocio.Este tipo de proceder no solo se encuentra en al mundo vernáculo y secular. También encontramos estafadores profesionales en el ámbito religioso evangélico. La diferencia es que mientras se persigue a las sociedades “mundanas”, las evangélicas operan en total impunidad y estas se han multiplicado utilizando los mismos métodos delictivos.
El reciente escándalo en Redding, California con la iglesia Bethel Church nos muestra cómo operan estas maquinarias de expolio, aprovechándose de esa misma ignorancia, ingenuidad y codicia de sus miembros, manipulándolos con shows tecnológicos, plumas de “ángeles” que caen del cielo, lluvia de “polvo de oro” para engañarlos con la idea de que Dios está por “bendecirlos” y “profecías” elaboradas consultando en tiempo real las redes sociales de quienes pasan al frente para “adivinarles” su vida y ser “profetizados”. Al momento esta iglesia -que tiene fuertes nexos en Honduras- está bajo escrutinio y se espera que las demandas sean muchas porque también existen denuncias de delitos de abuso sexual y encubrimiento por el cuerpo pastoral.
En Honduras existen decenas de iglesias que, utilizando métodos similares a los que utilizaba la sociedad Korium y Bethel Church, están estafando a miles de ciudadanos aquienes les aseguran que Dios les va a “bendecir” si le entregan dinero, bienes y propiedades en medio de reuniones llenas de dramatismo, efectos especiales, luces y expresiones rebuscadas. No son más que estafadores blanqueados por una fe mentirosa y manipuladora. Las asociaciones de iglesias y de pastores guardan un silencio cómplice o se hacen de la vista gorda mientras las personas que son sujetas de este tipo de estafa, abandonan la fe y después se vuelven en feroces detractoras del evangelio.
Señores: No amen al dinero. Es la bendición de Dios la que enriquece y no añade tristeza con ella. No caiga en la trampa de estos mercaderes de la fe y estafadores de oficio. Denúncielos. Las autoridades deben tratarlos exactamente como se tratan los delitos financieros y las estafas. Solo es visitarlos de incógnito o ver sus “cultos” en las redes sociales cuando promueven fiestas de primicias, pactos financieros y otras formas de engañar al público porque lo hacen abiertamente, sin remordimientos y en total impunidad.“Pastores”: Dios nunca tomará por inocente al delincuente y esperamos que pronto el manto de impunidad se les caiga.
La iglesia se sostiene con las donaciones voluntarias de sus fieles, y La Biblia manda a todos a no dar con el interés de recibir algo a cambio, sino a abrazar la convicción de que con tenerlo a Él verdaderamente lo tenemos todo.