¿Cómo mueren las democracias? En Honduras tenemos el mejor ejemplo de cómo se asesina una democracia, y como el poder civil se entrega a un militar. Sí, es justamente como lo está haciendo el actual gobernante, quien es señalado por el sistema de justicia de Estados Unidos de América como co-conspirador en el juicio contra su hermano “Tony” Hernández, declarado culpable en todos los cuatro cargos por narcotráfico; al debilitar institucionalmente la nación y desaparecer el Estado de derecho.
Con el debilitamiento del régimen orlandista se está consolidando el proceso de militarización en las políticas de Estado. Esto contribuye a trastocar un orden político excluyente, y, como se aprecia hoy día, surcado por la violencia diaria perpetrada desde el Estado. La cúpula de las Fuerzas Armadas, como parte de la clase dominante, está adquiriendo, reitero, un papel protagónico a causa de esta debilidad e inconsistencia del gobernante.
En el Decreto Ejecutivo número PCM 052-2019 el mandatario manda a crear el Programa de Desarrollo Agrícola de Honduras (PDAH), asignándole 4 mil millones de lempiras, adscrito a la Secretaría de Defensa, a través de la Dirección de Desarrollo Agrícola en la Jefatura del Estado Mayor Conjunto, dicha dirección será encargada de estructurar, ejecutar y administrar el programa. Haciendo a un lado toda la institucionalidad agrícola constitucional y civil, como la SAG, así mismo las otras instituciones agrícolas públicas y privadas
Tal decisión es una muestra elocuente de cómo el mandatario ha venido desapareciendo la institucionalidad desde que fungió como secretario del Congreso hasta convertirse en el YO SOY LA INSTITUCIONALIDAD en Honduras, cediendo los espacios del poder y de acción civil a la cúpula oficial de las Fuerzas Armadas, sumamente peligroso y delicado. El pueblo hondureño está caminando en campo minado y corre el riesgo de volver a ser gobernado por la bota militar, lo cual es inconcebible, inadmisible e intolerable tal situación, la sociedad debe llamarse a la reflexión ponderada y reaccionar sabiamente. Representa esta mala gobernanza un retroceso en alta velocidad de la democracia y la civilidad.
Este deshonroso privilegio se interpreta como un afán del Presidente de la República de comprar la protección de las Fuerzas Armadas en momentos de precaria gobernabilidad, de llamados a la movilización social y de circunstancias donde la lucha contra la corrupción y la impunidad, y la información que procede desde los juicios en Nueva York, debilita cada vez más a la clase política, y más a quienes han gobernado los últimos años.
Es una pena, las FFAA, una institución de tanta honra y credibilidad para nuestra nación, el gobernante trapeó y la hizo trizas junto con la cúpula de oficiales, convirtiéndola en nido de corrupción. Infelizmente, carecemos de liderazgos en todos los niveles de las esferas políticas, económicas y sociales, es bueno reconocerlo, pero que, reconociendo esta debilidad surge la fortaleza, todos somos útiles, basta de permanecer confundidos y buscando intereses inciertos que, solo serían tangibles si somos competitivos para ganar una elección electoral y desde esa plataforma definir la estrategia de desarrollo político, económico y social que debemos seguir y respetar.
Es hora de abrir los ojos, ver sin pasiones y reaccionar, todo el escenario político, económico y social está claro, la corrupción ha tomado control del sistema institucional hondureño, en los poderes del Estado sus ejecutivos perdieron la dignidad, actúan sin ética y moral, no les importa el pueblo y menos la comunidad internacional ONU, o cualquier sistema de justicia del globo terráqueo.
Estamos en un régimen peligroso, ha hecho mal a conciencia en todos los poderes del Estado, pasando por encima de la ley, instituciones, personas, cometiendo crímenes económicos, jurídicos, políticos, electorales y sociales. ¿Sera que no hemos entendido y comprendido el mensaje claro que el sistema de Justicia de Estados Unidos de América nos ha enviado con fundamentos sólidos al declarar culpable por narcotráfico al exdiputado “Tony” Hernández, y, señalando también a su hermano gobernante de Honduras como co-conspirador en el narcotráfico, calificando a Honduras como un narco Estado? Es hora de reconciliar y hacer frente al adversario común, la corrupción con sus corruptos y corruptores. Los buenos contra los malos. Ciertamente, entre muchas otras, esta desafortunada decisión del administrador del Estado de darle potestad a los militares para administrar los asuntos de agricultura fuera de su rol constitucional, ha ofendido una vez más a la sociedad hondureña, quienes plantean un justificado paro nacional y la renuncia del gobernante. Queda planteado.