Las casas por las nubes

El déficit es de 1.6 millones de casas, y el gobierno propone la ‘ambiciosa’ construcción de 20 mil anuales, o sea, para resolver necesitaría ¡80 años!”

  • Actualizado: 20 de marzo de 2026 a las 00:00

La mayoría de los hondureños no pueden comprar una casa, imposible. Los que alquilan se desgastan pensando en la renta el fin de mes. Así no hay quien viva. Lo peor es la desesperanza, aunque el gobierno anuncia una propuesta habitacional, es insuficiente. El problema es tan grave que requiere un programa integral, masivo y urgente.Lo primero e incorregible: cobros en dólares. Para que una familia -casi clase media- aspire a comprarse una casita, modesta y algo segura, le piden como mínimo 170 mil dólares, unos 4.5 millones de inalcanzables lempiras. Si los astros se alinean y alguien consigue una de 700 mil lempiras, digamos, tendría una cuota de 28 mil durante 20 años, le cobrarían 7 millones de intereses y al final pagaría 10 milloncitos.

¿Por qué son inaccesibles las casas? Empezando con los míseros salarios hondureños, la media entre 12 mil y 20 mil lempiras, tan lejos de las cuotas hipotecarias; las bestiales tasas de interés hasta de 14%; la imposible prima hasta del 30%; los férreos requisitos bancarios que juzgan la antigüedad y la estabilidad laboral, si acaso tiene trabajo en un país tan precario.

El déficit es de 1.6 millones de casas, y el gobierno propone la “ambiciosa” construcción de 20 mil anuales, o sea, para resolver necesitaría ¡80 años! asumiendo que cumpliera. El presidente Asfura es un constructor y conoce el tema, pero faltaría mucha imaginación, creatividad y decisión política para transformar radicalmente esta sofocante crisis.

El Gobierno de Xiomara Castro hizo lo soñado por muchos hondureños: no pagar prima e intereses al 4% y 7% a través de Banhprovi, que, por suerte sigue vigente, a pesar de que han querido destruir rencorosamente todo vestigio de la administración anterior. El asunto es que esta inestimable iniciativa tampoco alcanza para todos.También es verdad que los glotones intereses no son culpa exclusiva de la banca privada; el Banco Central fija la política monetaria e influye en el costo del dinero, y no se trata solo de bajar la tasa, porque eso presiona la inflación. Pero hay formas de subsidiar los intereses o que el Estado respalde parte del riesgo del crédito, para que más personas consigan un préstamo. Algo hay que hacer.

Para peor, también encarece la vivienda que casi todos los materiales de construcción, excepto el cemento, son importados: acero, hierro, cerámicas, pinturas, vidrios, suministros eléctricos, sanitarios, tuberías. Bajar los impuestos obligaría a buscar cómo reponer esos ingresos. Urge creatividad y voluntad.

La escasez de vivienda avienta a la mayoría al alquiler y ¡por favor! los precios son prohibitivos. A alguien de clase media le cantan hasta mil dólares por una casa de 100 metros cuadrados, como ejemplo, pero es lo mismo en los diferentes niveles sociales y económicos. Todo esto desemboca en asentamientos precarios, hacinamiento, desigualdad, mala vida, resentimiento.

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