Juan B. Valladares: genealogista

Destacados historiadores y escritores hondureños como Julio Rodríguez Ayestas y Óscar Castañeda Batres dejaron un legado clave en cultura, historia e identidad nacional

  • Actualizado: 07 de enero de 2026 a las 00:00

Tegucigalpense (1910-1996). Su obra “La Virgen de Suyapa” contribuye tanto para la historia del catolicismo hondureño como a la comprensión de la identidad nacional.Siendo diputado, su oposición al otorgamiento de la última concesión a la Tela Railroad Co., para cultivar abaca y palma africana en distintas regiones de nuestro territorio, fue neutralizada al ser enviado, durante la administración Gálvez, como embajador en España. La estadía le permitió adquirir obras que, a su regreso, incorporó a su extensa biblioteca.

Sus aportes genealógicos han sido continuados por los colegas Libny Ventura e Ismael Zepeda.

JULIO RODRÍGUEZ AYESTAS. Archivero, editor. (1912-2.002). Su labor como director del Archivo Nacional fue positiva, publicando la Revista Anales, contentiva de documentación colonial y republicana, compilando antologías de Adolfo Zúniga y Paulino Valladares.

VÍCTOR CÁCERES LARA: Docente, narrador, político. Graciano (1915-1993).Físicamente, poseía los rasgos propios del criollo: tez blanca, ojos azules.

Su labor magisterial la inició en la costa norte; su estadía en la zona septentrional le inspiró parte de su cuentística, de contenido regionalista y costumbrista. Sus aportes historiográficos continúan siendo referentes de consulta: Gobernantes de Honduras (siglos XIX y XX, concluyendo con Vicente Tosta), El golpe de Estado de 1904 (el primero de la vigésima centuria), Efemérides de Honduras, Astillas de Historia.

Militó y ocupó cargos directivos en el Partido Nacional, lo que no impidió poseer suficiente objetividad en sus análisis históricos. Nombrado ministro de Cultura durante el régimen castrense, su gestión se caracterizó por la apertura a distintas corrientes de pensamiento.

ÓSCAR CASTAÑEDA BATRES. (1925-1994). La mayor parte de su existencia transcurrió en México, siempre al pendiente de lo que sucedía en su país. Fue más literato que historiador, aportando a nuestra historiografía, Los nombres de Honduras, en que combina Geografía con Historia para describir la gradual integración física del territorio a partir de 1502, con el cuarto viaje colombino.

Ideológicamente se ubicó en la izquierda, contribuyendo con artículos al periódico Vanguardia Revolucionaria, vocero del Partido Democrático Revolucionario Hondureño (1946-1954)

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