Investigando e interpretando el caríato

Indudablemente, un bienvenido aporte cualitativo para la comprensión del régimen de los 16 años y sus políticas represivas hacia la oposición a su doble continuismo en el poder

  • Actualizado: 22 de abril de 2026 a las 00:00

Las y los estudiantes de la Carrera de Historia de la UNAH, como requisito previo a su graduación de licenciadas (os): Natalie McCarthy, Diana Corrales, Karen Andino, Suyapa Caballero, Naidely Alvarado, Brayan Cerón, Mario Muñoz, Lester Manueles, Miguel Martínez conocieron en detalle aspectos relacionados con el gobierno del abogado y general Carías Andino (1933-1948), consultando fuentes primarias y secundarias, visitando comunidades de la Costa Norte: San Juan (Tela), El Progreso, San Pedro Sula, en donde ocurrieron baños de sangre en contra de opositores, entrevistando a descendientes de familiares de víctimas de la represión oficial, hasta concluir con un informe final de más de 300 páginas, intitulado “Muerte y masacres durante la dictadura de Tiburcio Carías Andino, 1937 y 1944”.

Indudablemente, un bienvenido aporte cualitativo para la comprensión del régimen de los 16 años y sus políticas represivas hacia la oposición a su doble continuismo en el poder. Felicitaciones por el trabajo en equipo, coordinado por Yesenia Martínez y Carlos Gallado. Considero que para poder contar con una visión totalizadora de tal período, es necesario integrar equipo interdisciplinario de historiadores, politólogos, filósofos, economistas, que permita conocer sus orígenes, consolidación, crisis, desenlace. Un modelo a tener en cuenta lo constituye el estudio multi volumen del período conocido como Porfiriato en el México posterior a los gobiernos de Juárez y Lerdo de Tejada, presidido por Porfirio Díaz, cuyas políticas, a la vez modernizantes, represivas y continuistas desembocaron en la primera gran revolución sociopolítica del siglo XX, a partir de 1910. Tal esfuerzo colectivo fue coordinado por el historiador Daniel Cosio Villegas.

Algunas reflexiones personales relativas a la temática expuesta incluyen los asesinatos perpetrados por el gobierno central y los provocados por los Comandantes de Armas en sus respectivos departamentos por iniciativa propia, (caso homicidio del escritor Arturo Martínez Galindo en Colón, 1940). Crímenes selectivos y colectivos. Elecciones de 1923 y 1932 como antecedentes de manipulación por parte de gobiernos y sectores civiles y militares liberales opuestos al triunfo electoral de Carías en ambas fechas. La colaboración entre las policías secretas hondureña, guatemalteca, salvadoreña para coordinar la vigilancia de los respectivos emigrados políticos en las décadas de los novecientos treintas y cuarentas, aplicando la “ley fuga” a los liberales Justo Umaña y Miguel Ángel Zapata en Guatemala. El uso de tecnología como instrumento de control estatal: telégrafo y aviación civil (TACA) y militar y neutralización de los intentos por derrocar a Carías. La vigilancia cotidiana de familias de opositores emigrados por parte de los “orejas”; la oposición armada y desarmada (en el exilio, incluyendo, a la disidencia nacionalista encabezada por Venancio Callejas, opuesta al continuismo), la cárcel o la tumba: “destierro, encierro, entierro”).

La “paz” alcanzada justificada oficialmente para reprimir y continuar en el poder, argumento esgrimido por los voceros del régimen. Tal paz no fue consensuada, fue impuesta desde el poder, contando con la aprobación de Washington que igualmente respaldó las dictaduras de Somoza en Nicaragua, Hernández Martínez en El Salvador, Ubico en Guatemala. Carías además contó con el respaldo de las empresas bananeras United Fruit y Standard Fruit Co, favorecidas con dispensas en el cumplimiento de contratas entre ellas y los gobiernos hondureños. Sectores socioeconómicos que respaldaron la permanencia de Carías en la presidencia, indígenas y mestizos en áreas rurales y urbanas.

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