Homenaje a Julio César Núñez

Sus cenizas fueron esparcidas en el Lago de Yojoa como cierre simbólico de la relación que construyó con Honduras”

  • Actualizado: 04 de junio de 2026 a las 00:00

Las cenizas del periodista y narrador deportivo Julio César Núñez fueron esparcidas en el Lago de Yojoa, en cumplimiento de una de sus últimas voluntades y como cierre simbólico de la relación que construyó con Honduras, país donde dejó una huella profunda en la radio y la televisión.

Nacido en Uruguay el 16 de julio de 1954, llegó a Honduras en 2003 y, con el tiempo, se convirtió en una de las voces más reconocidas del periodismo deportivo, primero en HRN y luego en Televicentro, donde su frase “¡Aguanta, corazón!” quedó ligada a momentos inolvidables del fútbol nacional. Falleció en Tegucigalpa el 24 de mayo de 2026, a los 71 años, semanas después de sufrir un derrame cerebral.

Su arribo al país estuvo ligado a una oportunidad profesional en el periodismo deportivo, impulsada por la recomendación del técnico uruguayo Ernesto Luzardo, y coincidió, además, con la cobertura de una final entre Motagua y Maratón. Lo que inicialmente parecía una visita de trabajo terminó convirtiéndose en el inicio de una relación profunda con Honduras, hasta quedar inscrito entre las voces más reconocibles del periodismo deportivo nacional.

En Uruguay, Julio César Núñez inició su carrera en la radio informativa Radio Cristal, en su natal Las Piedras, y más tarde trabajó como cronista en Radio Curve, desde donde cubrió el golpe de Estado del 27 de junio de 1973 desde la Casa de Gobierno. Este golpe de Estado en Uruguay condujo al país a uno de los episodios más oscuros de su historia, al establecer una dictadura cívico-militar que suprimió las libertades públicas. Posteriormente, pasó a Radio Monte Carlo, emisora en la que comenzó a orientarse hacia el periodismo deportivo. Su trayectoria en Uruguay incluyó también trabajo en Radio Sport y en Canal 5. Fue en esa etapa cuando empezó a forjar el estilo apasionado que más tarde lo distinguiría, junto con la frase antes citada, “¡Aguanta, corazón!”, nacida durante transmisiones ciclistas en su país.

Julio César Núñez fue un periodista deportivo de gran solvencia. En la radio y la televisión destacó por su conocimiento, su respeto por la opinión ajena y un estilo comunicativo claro, mesurado y alejado de la confrontación fácil. A esas cualidades profesionales sumó una dimensión humana que también lo distinguió: la cortesía, la serenidad y el trato respetuoso con el público y con sus colegas. Fue, en ese sentido, una referencia ética y comunicativa del periodismo.

Con el esparcimiento de las cenizas del periodista uruguayo-hondureño Julio César Núñez en el Lago de Yojoa, sus aguas -abrazadas por Comayagua, Cortés y Santa Bárbara- guardan desde ahora una memoria más honda. En esa vasta belleza natural queda también su rastro, como si el lago hubiese recogido no solo sus restos, sino también parte de su voz y de su historia. Y así, cada vez que hondureños y uruguayos se asomen a su orilla, podrán sentir que en ese paisaje perdura algo de Julio César: una presencia serena y entrañable, suspendida para siempre entre el agua, la tierra y el recuerdo.

“La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”. -José Martí.

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