Algunos retos ofrece el abordaje de este período de nuestro pretérito que cronológicamente data de 1502 (cuarto viaje colombino) a 1821 (proclama de nuestra emancipación política): dispersión de fuentes en archivos locales, españoles, ingleses, vaticanos, guatemaltecos, tanto oficiales como privados, nacionales y municipales, laicos y religiosos; conocimientos paleográficos; visión integral de la etnohistoria, para comprender tanto la versión oficial de los hechos como la de los vencidos en el proceso de sometimiento, de la colisión de pueblos y cosmovisiones antagónicas.
Es por ello que, comparativamente, contamos con menos aportes bibliográficos de estos 319 años del pasado colonial hondureño respecto a los estudios relativos a la etapa republicana.El joven colega José Manuel Cardona Amaya recién publicó “Honduras y la monarquía universal, 1525-1700”, en el que estudia la dinastía de los Habsburgo, en que “adopta la perspectiva jurídica e histórica, desde la cual se exploran las instituciones de gobierno y las acciones de sus funcionarios...sin olvidar el protagonismo de los pueblos originarios”.
Previamente nos brindó “Invasiones de corsarios a la Honduras de Felipe IV (1633-1643)”, “Violencia sexual contra las mujeres en la Honduras colonial (1674-1820)”, amen de otros estudios de diversas temáticas pertinentes a la etapa nacional, demostrando su competencia profesional con igual destreza.
Así, se suma a los autores que han ahondado en la Colonia: Antonio R. Vallejo, Rómulo E. Durón, Rafael Heliodoro Valle, Ernesto Alvarado García, José Reina Valenzuela, Oscar Castañeda Batres, Francisco Flores Andino, Mario Martínez Castillo, Leticia Silva de Oyuela, Luis Fuentes, Marvin Barahona, Omar Aquiles Valladares, Mélida Velásquez, Olga Joya, Carlos Maldonado, Juan Manuel Aguilar, Robert Chamberlain, Robert C. West, Louis Bumgartner, Anne Chapman, William Sherman, Murdo McLeod, Linda Newson, William V. Davidson, Bernabé Hernández Hernandez, entre otros, cuyas valiosas contribuciones institucionales, sociales, demográficas, cartográficas, artísticas, han ampliado las fronteras de la comprensión colectiva de este momento en nuestro devenir.En mi opúsculo Guía para el investigador de la Historia Colonial Hondureña intenté sugerir fuentes y líneas de investigación para la juventud deseosa de continuar descorriendo los velos que aún cubren este, mas que tricentenario, capítulo de nuestra existencia colectiva.Lamento que un colega plagió literalmente su contenido, atribuyéndose su autoría. Por haber fallecido, en respeto a su memoria, me abstengo públicamente de denunciarlo.
Con Historia Laboral de Honduras: de la Conquista a la Reforma Liberal he pretendido incorporar a los de abajo, los ignorados e invisibilizados en la historiografía clásica.
Ofrecemos al lúcido y fecundo historiador José Manuel Cardona Amaya, ya consolidado como autor innovador, público testimonio de reconocimiento y admiración por su brillante trayectoria intelectual, que augura muchas otras contribuciones al entendimiento y valoración de nuestra evolución en el tiempo, con avances y retrocesos.
Igualmente a Guaymuras por haberlo impreso, ofreciendo otro valioso aporte a la bibliografía patria. Junto con las editoriales Universitaria, Instituto Hondureño de Antropología e Historia, Erandique, periódicamente brindan publicaciones de calidad, contribuyendo a la forja de las identidades nacionales y locales.