El reino de los cielos en la tierra del poder

Cinco siglos después, diversos grupos protestantes reproducen prácticas similares a las que impulsaron la Reforma en el siglo XVI

  • Actualizado: 22 de octubre de 2026 a las 00:00

“Tan pronto suene la moneda en el cofre, el alma saltará del purgatorio al cielo”. La frase, atribuida al comercio de indulgencias de la Iglesia católica en el siglo XVI, resumía una promesa tan lucrativa como polémica: entregar dinero para reducir la pena de las almas y, al mismo tiempo, financiar las obras eclesiásticas. La práctica indignó al monje agustino Martín Lutero (1483-1546), quien el 31 de octubre de 1517 difundió sus 95 tesis contra esos abusos y desafió la autoridad de Roma. La tradición sostiene que las clavó en la puerta de la iglesia de Wittenberg. Aquel gesto abrió una ruptura religiosa y política que daría paso a la Reforma protestante y sacudiría Europa.

Lutero reclamaba que la Iglesia católica regresara a los fundamentos bíblicos. En sus primeras tesis, presentó el arrepentimiento como una lucha interior del cristiano contra el pecado, en contraste con el sistema doctrinal externo de la confesión sacramental.

Cinco siglos después, diversos grupos protestantes reproducen prácticas similares a las que impulsaron la Reforma en el siglo XVI. Esa contradicción revela que, en ciertos sectores, la fe y los fundamentos bíblicos ceden terreno ante el afán material que orienta la conducción de sus fieles.

En América Latina, los pentecostales constituyen la corriente de mayor crecimiento. Esto se relaciona, en gran medida, con un estilo de adoración dinámico y expresivo. Sus cultos se distinguen por la libertad de los fieles para aplaudir, levantar las manos, arrodillarse, proclamar expresiones de júbilo, danzar y orar colectivamente. Emplean bandas musicales e instrumentos modernos. Asimismo, utilizan aceite procedente de Israel con fines de unción y bendición, promueven el diezmo como condición para la salvación y difunden el llamado evangelio de la prosperidad, entendido como un logro de carácter individual más que colectivo.

Tras la visita de Nelson Rockefeller a América Latina en 1969 y la entrega de su informe al gobierno de Richard Nixon (1969-1974), en el que alertaba sobre el avance de la Teología de la Liberación en la Iglesia católica, las agencias de seguridad de Estados Unidos comenzaron a priorizar sus vínculos con el pentecostalismo. Ese acercamiento produjo una convergencia entre causas cristianas y judías, pese a diferencias teológicas sobre la figura del Mesías. Este respaldo geopolítico también explica por qué la bandera de Israel ocupa un lugar central en las movilizaciones pentecostales.

Esta denominación religiosa ha asumido una posición definida en los procesos electorales, respaldando a candidatos de derecha. En Brasil, se estima que contará en la Cámara de Diputados con una representación superior a la de cualquier partido político, dado que el país reúne cerca de 43 millones de fieles. Esta realidad podría influir en que Flavio Bolsonaro obtenga la victoria electoral en segunda vuelta, prevista para el próximo 25 de octubre.

Los religiosos deben participar en la vida pública, pero siempre en defensa de la justicia, la paz y el bien común, no al servicio de intereses partidarios. Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios

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