El reconocimiento a la constancia

La función de muchos políticos debería ser servir al pueblo, pero algunos llegan a saquear las arcas del Estado, financiar campañas con recursos de dudosa procedencia y, encima de eso, pretenden que los tratemos y reconozcamos como si fueran grandes deportistas o artistas.

  • Actualizado: 11 de julio de 2026 a las 00:39

Hoy quiero desviarme un poco de los temas que habitualmente abordamos en este espacio, pero no puedo pasar por alto todo lo que se vive en torno al Mundial 2026 y la reciente despedida de Portugal de esta Copa del Mundo. Para muchos fue motivo de celebración que Portugal perdiera ante España; para otros, en cambio, representa una ligera conmoción porque significa la despedida de Cristiano Ronaldo de los mundiales de fútbol.

Después de 23 años de carrera profesional y de convertirse en un referente de la selección portuguesa, me llena de emoción saber que un jugador de esa estirpe se despide. Y es precisamente en eso donde quiero centrarme. Guste o no, nadie pone en duda la disciplina, la constancia y la pasión de Cristiano dentro del fútbol. Con casi mil goles en su haber, será recordado en todo el mundo por su perseverancia. A sus 41 años continúa dando de qué hablar y compitiendo al más alto nivel. Todo el reconocimiento y el mérito por mantenerse durante tantos años con disciplina y constancia. Ese es el verdadero reto: conservarse y no perderse en medio de la fama y el dinero. En Honduras hay personas que, porque su partido llega al poder, ven de menos al hondureño promedio. Otros, por convertirse en servidores públicos, se engrandecen. Muchos buscan precisamente eso: llegar al poder para alimentar su ego.

Ese es uno de los problemas que, a mi juicio, pasa factura en Honduras. Muchos no llegan a la función pública para servir, sino para llenar el vacío personal que arrastran. Hay casos en los que la personalidad de algunos gira en torno al cargo que ostentan o incluso a uno que desempeñaron hace muchos años. Viven con la ínfula de tener, o de haber tenido, un puesto "importante". Puede parecer innecesario mencionar esto, pero, volviendo al caso del portugués, una persona que ejerce su función con determinación, pasión y disciplina mantiene el enfoque en lo que realmente importa y no pierde la brújula. Como dicen por ahí, la fama y el dinero no son para todos.

La Biblia dice en Lucas 14:11: "Porque cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido". Lo he mencionado en columnas anteriores: los funcionarios y servidores públicos no son artistas; son empleados de los ciudadanos y están para servirnos. ¿Saben quién sí merece fama, reconocimiento, Balones de Oro, Botas de Oro, copas y trofeos? El portugués que hoy se despide, porque su función era jugar al fútbol y la desempeñó con excelencia. La función de muchos políticos debería ser servir al pueblo, pero algunos llegan a saquear las arcas del Estado, financiar campañas con recursos de dudosa procedencia y, encima de eso, pretenden que los tratemos y reconozcamos como si fueran grandes deportistas o artistas. Demos honor y mérito a quien honor y mérito merece.

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