Las instituciones financieras e investigadores coinciden que la actual crisis por la cual atraviesa la sociedad en este momento tiene como causas visibles la pandemia del coronavirus y la guerra en Ucrania, sin embargo, una reflexión más profunda concluiría que en última instancia, lo que está en cuestionamiento es un sistema económico que ha entrado en crisis.
El actual orden económico mundial, basado en la concentración de riqueza, está agotando todas sus posibilidades de expansión y desarrollo.
Datos proporcionados por organismos humanitarios que estudian la problemática económica y social en el planeta, dicen que el 99% de la población mundial posee menos riqueza que el 1% de la población con mayores recursos. 3,600 millones de personas en el mundo poseían, en el 2015, igual riqueza que las 62 personas más ricas.La concentración de poder político es la resultante de la riqueza que poseen las naciones.
El papel de los organismos que surgieron después de la Segunda Guerra Mundial, como las Naciones Unidas (ONU), para contribuir al establecimiento de la paz en el mundo, se ve disminuido y el verdadero poder se concentra en un grupo reducido de naciones poderosas y se ejerce desde otras instancias como el Grupo de los 7, que son los gobiernos que toman decisiones que afectan a la mayoría de la población y de las naciones pobres.
Los países ricos no solo concentran poder económico, también concentran poder político y justamente ahí es donde se manifiestan las contradicciones que al final generan conflictos.
La caída de la Unión Soviética en 1991 presagiaba un cambio de rumbo, de un mundo bipolar a un mundo unipolar con Estados Unidos a la cabeza, esos cambios no duraron mucho, en el mundo se levantan otras potencias que reclaman su lugar en el mundo del comercio y el control de los recursos naturales.
China, Rusia, India y otras potencias emergentes reclaman su lugar y pujan por un mundo multipolar, al cual se niega Estados Unidos y sus aliados europeos.Lo que se está viendo en Ucrania, más allá de las interpretaciones al concepto de invasión por parte de Rusia, es la crisis del hegemonismo de Estados Unidos, que no se resigna a contemplar que su papel de potencia de primer orden en el mundo sea disputado por otras naciones.
Entre los que han hecho una interpretación más objetiva de lo que ocurre en Ucrania está el papa Francisco; sin dejar de expresar su condena a la guerra, ha dicho que la invasión a Ucrania “quizá, de alguna manera, fue provocada o no evitada”.
El supremo pontífice, en otra expresión, que aclaró que había surgido de la conversación con un jefe de Estado, el que no identificó, le había manifestado su preocupación “por cómo se está moviendo la OTAN” para concluir que, además le había manifestado que “están ladrando a las puertas de Rusia”, para referirse al papel del bloque militar arriba indicado.
Mucha razón tenía Carl von Clausewitz cuando decía que “la guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de estas por otros medios”.