El despertar de la voz de León XIV

Cuando no se esperaba y en medio de un conflicto bélico de grandes proporciones en el Medio Oriente, Donald Trump inició una polémica con el papa León XIV, quien se apartó de su posición moderada y respondió que “el mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos”

  • Actualizado: 17 de abril de 2026 a las 11:46

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puede ser considerado el “hombre más poderoso del mundo”, pero es sabido que se ha convertido en una figura controvertida a nivel global y que suele provocar más repudio que simpatía, principalmente por sus actitudes y posiciones radicales que, muchas veces, rayan en lo irracional o provocan ofensas a personas, grupos, gremios, nacionalidades y países enteros.

En una de sus declaraciones extremas, poco antes de vencer uno de sus muchos ultimátums a Irán, sentenció que “una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás”. La indignación provocada fue gigante, pues estaba diciendo que en esa guerra se puede cometer cualquier barbaridad contra la población civil. ¡Era el anuncio de un nuevo holocausto! Menos mal no sucedió.

En medio de críticas y polémicas, una frase de Trump se sintió a lo largo y ancho del planeta: "Tenemos un Papa que parece estar más preocupado por los sentimientos de los mullahs en Irán que por la seguridad de la civilización occidental. Es increíble. Está a favor de que Irán mantenga sus capacidades, prácticamente quiere que tengan el arma [nuclear] porque cree en una 'paz' que solo nos pone en peligro a nosotros. Es un Papa muy peligroso para Estados Unidos". En declaraciones a la prensa dijo que León XIV estaba a favor de que Irán tuviera armas nucleares –lo que no es cierto–, y luego le calificó de “débil y sin experiencia en política exterior”.

El moderado pontífice de la Iglesia Católica fue cuestionado sobre la opinión del inquilino de la Casa Blanca, a lo que León XIV respondió de manera contundente: Me preguntan si le temo a las palabras que vienen de Washington o a la figura del presidente Trump. No le temo a Donald Trump. No debemos temer a los hombres que construyen muros de palabras. A lo que debemos temer es al pecado de la soberbia y a la ceguera de quienes creen que la paz se impone con el hambre de otros pueblos. Rezo por él, porque quien más ataca es quien más vacío tiene el corazón de paz".

En ese momento se hizo evidente que se producía el despertar de un león, de León XIV, quien asumió el rol de portavoz de la paz, precisamente en el momento en que emprendía su primer gran viaje por varios países de África. Desde entonces, sin mencionar el nombre de Trump, se ha referido a la importancia de la paz, el amor cristiano, y las actitudes que los seguidores de Jesús deben mantener ante un mundo plagado de problemas.

Sin que se haya adentrado en ello, hay que recordar que, en Estados Unidos, la iglesia católica, aunque es minoritaria frente a los evangélicos, tiene gran representatividad y hay un núcleo fuertemente conservador que se manifiesta a favor de Trump y sus diferentes políticas.

Es aquí en donde la postura confrontativa del presidente hacia el papa puede provocar un “efecto boomerang”, es decir que el golpe que pretendió dar a León XIV se vuelva contra él mismo y le cause un desgaste con sus simpatizantes.

En múltiples ocasiones Trump ha aparecido con líderes cristianos –protestantes de diferentes denominaciones–, a quienes expresa ser seguidor de la Biblia, aunque sus acciones distan mucho de ello, pues si algo practica el mandatario estadounidense es el “cristianismo sin caridad”.

Ahora Trump se ha colocado bajo el escrutinio de su supuesto cristianismo: lo que muchos nos preguntamos es si su política migratoria es cristiana. El Vaticano sostiene que la construcción de un muro y la persecución contra los migrantes son una negación del evangelio.

Más allá de eso, hay otros temas que pueden enfrentar en lo sucesivo a estos dos líderes mundiales. Mientras Trump deja el Acuerdo de París y quiere producir energía con petróleo y carbón, León XIV, en su encíclica “Laudato si´”, argumenta que destruir la naturaleza (creación) es “un pecado contra las futuras generaciones”.

Lógicamente, por ahora, el tema del impulso a las guerras de la administración Trump –recordemos que cambió el nombre de Secretaría de la Defensa, al de Secretaría de Guerra– es el más sensible y choca con la doctrina de “guerra justa” de la iglesia que, por cierto, León XIV la ha reducido al mínimo en sus últimas declaraciones, abogando por un pacifismo casi absoluto.

Esta polémica ha sido más útil para León XIV, quien ha recuperado un protagonismo global, mientras que a Trump le afecta de diferentes maneras: primero, le causa fisura entre sus seguidores católicos; y segundo, cuestiona su autoridad moral en diversos temas, en los que, definitivamente, no ha privilegiado principios cristianos, ni los valores éticos que debieran prevalecer en cualquier gobernante.

El estatus del papa ha cambiado radicalmente con esta polémica. Se ha convertido prontamente en el único líder global capaz de confrontar a Trump, pues su plataforma no es política, sino moral. Esto nos hace recordar a Juan Pablo Segundo como líder contra el comunismo o a Francisco, crítico severo frente al “capitalismo salvaje”. Una voz surge del desierto.

Te gustó este artículo, compártelo
Últimas Noticias