Desafíos del profesorado

La politización de los procesos de contratación ha generado situaciones donde las personas con poca trayectoria, e incluso sin haber concluido su formación, ocupan posiciones de profesores titulares

  • Actualizado: 16 de septiembre de 2025 a las 00:00

La educación es el pilar de cualquier nación, y los profesores son sus arquitectos. Es por esto que ser profesor es una de las profesiones más nobles y probablemente de mayor impacto en cualquier sociedad. Ser profesor no solo es impartir conocimientos, sino que es moldear el carácter, los valores y habilidades de las generaciones que liderarán el futuro de un país. Esta enorme responsabilidad exige un sistema de contratación educativo que priorice la meritocracia, la experiencia y la preparación profesional. En Honduras, en los últimos años, hemos observado de manera reiterada cómo los procesos de selección en muchas instituciones públicas de educación superior se han visto influenciados por los “padrinos políticos”, torciendo los protocolos establecidos y afectando con esto la calidad educativa.

Los lineamientos y protocolos para la contratación de profesores en cualquier sistema educativo a nivel mundial suelen estar claros: se busca garantizar que quienes asuman la responsabilidad de educar cumplan con los requisitos de formación, experiencia y compromiso. En un sistema educativo ideal, donde los gestores académicos priorizan la formación integral de sus estudiantes, los procesos de contratación son rigurosos y estructurados. Un aspirante a profesor a nivel de educación superior debe demostrar que cuenta con la formación básica requerida, como un título profesional, y en su mejor escenario un título de maestría o doctorado y además completar su preparación con al menos un diplomado en didáctica e investigación, que garantice dominio de las herramientas pedagógicas. Además de esto se le somete a una prueba didáctica para evaluar su capacidad de enseñanza, una entrevista que explora su vocación y compromiso, y un período de prueba bajo la asesoría y evaluación de un profesor titular con experiencia. Este enfoque “mínimo e ideal” asegura que solo los más preparados asuman la responsabilidad de educar. Al igual que en cualquier empresa, un novato generalmente inicia bajo la supervisión de alguien con experiencia, en docencia no debería ser la excepción; los profesores principiantes no deberían asumir clases de inmediato como profesores titulares. El proceso debe ser gradual: comenzar como auxiliar, aprender a comunicarse efectivamente en el aula, diseñar planes de clases y gestionar dinámicas grupales. Sin embargo, los lineamientos actuales no siempre se respetan.

La politización de los procesos de contratación ha generado situaciones donde las personas con poca trayectoria, e incluso sin haber concluido su formación, ocupan posiciones de profesores titulares, a veces con salarios que superan a los docentes con años de experiencia. Esta realidad, sin duda alguna, desmotiva a los profesionales dedicados y de alguna manera el proceso de enseñanza. Es común por estos días en Honduras escuchar casos de profesores contratados que a pesar de haber dedicado años al sistema educativo superior, esperan una oportunidad para consolidar su posición. Es fundamental que las instituciones educativas de educación superior refuercen la transparencia y la meritocracia en todos los procesos académicos, ya que, si seguimos en las mismas, los mismos resultados vamos a obtener.

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