‘Voluntariamente’ cuando ya no hay opción

Y porque, al final, presentarse “voluntariamente” no absuelve, no borra cheques ni devuelve millones

  • Actualizado: 06 de febrero de 2026 a las 00:00

José Carlos Cardona llegó a la Corte Suprema de Justicia con una frase bajo el brazo: “Me presento voluntariamente”. La repitió como mantra, como si decirlo bastara para borrar la orden de captura, el requerimiento fiscal y el expediente que ya tiene número, juez natural y destino. En Honduras, al parecer, la voluntariedad comienza justo cuando la justicia toca la puerta... con escolta. Ante los micrófonos, Cardona ensayó el papel de ciudadano ejemplar: dio la cara, dijo, como si enfrentar un proceso penal fuera un acto de valentía cívica y no una obligación mínima cuando se es acusado de fraude con fondos públicos. El exministro habló con serenidad, esa que solo se logra cuando uno está convencido de que la narrativa puede pesar más que la evidencia. Según su versión, el fraude no existe. Y si existe, no pasó por él. Y si pasó por Sedesol, fue por un pasillo donde él jamás caminó. Cardona fue ministro, pero no administrador; jefe, pero no responsable; firmante, pero no consciente. En su relato, los millones se movieron solos, los cheques se emitieron por inspiración divina y el Estado perdió dinero por razones metafísicas. Para explicar lo inexplicable, Cardona recurrió al comodín favorito de todo imputado político: la conspiración. Dijo ser víctima de una “operación política de alto nivel”, una tan precisa que logró alinear al Ministerio Público, a la Corte Suprema y a la opinión pública. Un complot tan eficaz que solo falla en un detalle: siempre aparece cuando hay dinero público desaparecido. También afirmó no tener privilegios. Lo dijo desde la Corte Suprema, ante magistrados, con cobertura nacional y trato preferencial. Negó protección, mientras señalaba a otros de tenerla. En esta historia, Cardona no es acusado; es mártir. No es investigado; es sacrificado. No es responsable; es incomprendido. Ahora la Corte decidirá con hechos, no con discursos. Porque la justicia no se convence con declaraciones emotivas ni con frases repetidas. Y porque, al final, presentarse “voluntariamente” no absuelve, no borra cheques ni devuelve millones.

Únete a nuestro canal de WhatsApp

Infórmate sobre las noticias más destacadas de Honduras y el mundo.
Te gustó este artículo, compártelo
Últimas Noticias