Un padre, un precio sin fin

  • Actualizado: 19 de marzo de 2026 a las 11:11

En la vida hay muchas razones por las cuales debemos agradecer siempre a Dios, que es un ser grande; no obstante, aun en medio de la madrugada siempre hay un personaje que se levanta para ir a trabajar llamado papá. Quizás hoy, en su día, sea un día cualquiera para muchas personas, ya que la figura del padre puede ser reemplazable por aquel hombre que sí atiende a sus hijos, aunque no sean propios.

No obstante, por algún motivo la madre tuvo que dejar al esposo, ya sea por maltrato, celos o infidelidad, y esto hace que otro hombre —romántico, detallista, amoroso, trabajador y responsable— llegue a la vida de dicha mujer y tome el papel de padre verdadero que otro no pudo ocupar.

Sin embargo, hay hombres que día a día se levantan temprano para ir a trabajar y poder llevar el pan de cada día a sus mesas. Hay padres que en la noche no pueden dormir pensando cómo pagar la colegiatura de sus hijos, la luz, el agua, la alimentación o incluso los gastos del hogar. Esto hace que exista un “precio” en la vida de ese hombre que se esmera todos los días por ser un padre ejemplar.

Hoy quiero brindar por el albañil y su ayudante, ya que ellos construyen grandes edificios, pero sobre todo construyen un hogar estable desde abajo hasta lo más alto. Cargan en sus espaldas el sol, el cansancio y la ilusión de ser grandes padres y compañeros de hogar.

Asimismo, brindo por los padres conductores, que guían sus propias vidas y las de su familia para llevarlos a mejores destinos, aun en medio del dolor y el cansancio. Brindo por los padres mecánicos, porque no solo mantienen en óptimas condiciones los vehículos, sino que también saben reparar los problemas del hogar y motivan a sus hijos a ser agentes de cambio.

Gracias a los padres policías y bomberos, porque saben impartir justicia en la sociedad, pero también cuidar, amar y proteger a su familia. También a los padres abogados, que aplican la ley con imparcialidad, así como las normas en sus hogares. No podemos dejar fuera al padre maestro, que no solo enseña a sus alumnos, sino también predica con el ejemplo a sus hijos. Y, por supuesto, al padre oficinista o informático, que con disciplina demuestra valores y compromiso.

Quizás se pregunten por qué el título “Un padre, un precio sin fin”. Y es que un padre puede ser todo, pero el precio de cuidar, amar, proteger y guiar no es fácil. Por eso muchos se van y abandonan a sus hijos, porque el costo emocional y material es demasiado grande.

Hoy dedico estas líneas de pensamiento poético y crítico, porque creo que aún en la actualidad hay hombres que prefieren dejarlo todo para darles a sus hijos lo mejor. En los últimos años, alguien muy especial me ha dicho: “usted piensa en los demás, menos en usted”; “para todos tiene, menos para usted”. Pero es que el verdadero hombre piensa primero en que sus hijos y su mujer lo tengan todo, y el mayor premio es verlos bien.

Esta es una fecha para que las mujeres reflexionen y dejen de etiquetar al hombre como malo, mujeriego o irresponsable. Es fácil juzgar, pero difícil entender que el hombre también carga dolor, soledad y tristeza.

Cuando una mujer valora a un hombre y lo motiva, puede tener a un gran padre para sus hijos. Es importante que no solo el hombre ame a la mujer, sino que también la mujer ame, valore y cuide al hombre.

Tal vez no haya dinero ni riquezas, pero se puede ofrecer una cena especial, un abrazo pendiente o un beso olvidado. El Día del Padre no debería estar limitado por paradigmas, sino ser una ocasión para compartir, celebrar y agradecer.

Un hombre es un ser importante en el hogar. Por eso, hay que darle el honor que merece. A mis lectores, les digo: este es el tiempo de querer al padre, porque cuando muere solo quedan lágrimas y recuerdos.

Muchas veces se desea una oportunidad más, pero ya es tarde. Por eso, hoy es el momento de valorar, de abrazar y de reconocer.

Porque la pregunta es: ¿vale la pena hacer tanto daño? La respuesta es no. El hombre también tiene sentimientos, y aun en medio de un hombre herido puede existir un gran padre y esposo.

Hijos, reflexionen: todos tenemos valor. De nada sirve dar un regalo hoy si mañana se rechaza. Recuerden que cuando ya no esté, quizás lo necesiten, pero ya no estará.

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