El día de la tragedia

Cuando se despertó a las cuatro de la mañana para tomar una taza de café como era lo habitual, se dio cuenta que sabía a sal...

  • Actualizado: 07 de mayo de 2025 a las 00:00

Cuando se despertó a las cuatro de la mañana para tomar una taza de café como era lo habitual, se dio cuenta que sabía a sal. En ese momento, Luis Colón tuvo un mal presentimiento y se fue a trabajar, se dedicaba a cargar y descargar los barcos que llegaban al puerto de Tela. Era un garífuna que vivía en el Triunfo de la Cruz, todos los días se iba, aún cuando el sol dormía, en su bicicleta, porque era un trabajador responsable. Todo -hasta como a eso de las once de la mañana- marchaba normal, pero ese mediodía de marzo del noventa y dos, cambiaría el curso de una ciudad que llegó a ser el epicentro económico y político de Honduras. Sin nadie aparentemente saber cómo se dio origen a aquel incendió que devoraba la madera del muelle que lloraba y se ahogaba en el humo. Los trabajadores no sabían qué hacer, pues la llave que abastecía de agua, justo ese día, no tenía la manguera puesta. Un pequeño barco que recién tenía unos minutos de haber zarpado, no fue llamado, sino hasta mucho tiempo después cuando ya las llamas habían consumido gran parte del muelle. Luis, que se acordó del sabor salado como el mar del café que tomó por la mañana, corría desesperado de un lado a otro y no sabía qué hacer. En eso llegó Moncho y otros trabajadores más con baldes para intentar calmar a aquella bestia enfurecida que levantaba sus llamas a varios metros de altura, se quemaba no solo aquella estructura de madera, sino también los sueños, las esperanzas y el trabajo de aquellos hombres que de allí llevaban el sustento a sus familias. Cansado Luis ya de halar agua con baldes, vio cómo una manada de delfines parecía que le tiraban agua con su cola a aquel fuego que no quería apagarse, increíblemente, y aunque no sé si lo vayan a creer, una ballena tiraba duros coletazos para inundar el muelle. Finalmente, Luis conectó la manguera. Moncho le preguntó ¿dónde estaba? Y aquel respondió me la tiró una mujer con cola de pez que estaba debajo del muelle, pero ya era demasiado tarde. (Cuento)

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