La carismática presentadora de televisión Sandra Isabel Díaz del Valle Hernández falleció el pasado 10 de junio, por causas aún desconocidas que apuntan a una supuesta negligencia médica. El deceso de Sandra, de 46 años, sucedió el mismo día de su cumpleaños. Por haber sido una figura pública y por la forma en que se desarrollaron los hechos, el suceso ha consternado a una gran parte de la población hondureña.
Este lamentable hecho nos hacer reflexionar sobre lo efímero de la vida, muchos escritores y filósofos han escrito sobre la vida y el misterio de la muerte en muchos períodos de la historia y en la actualidad. ¡Gracias a Dios! No conocemos la fecha ni la hora en que vamos a desencarnar de este cuerpo físico.
Decía mi difunto padre Wilfredo Salazar: “Todos tenemos ese día, esa hora marcada en nuestra vida, todos los años pasamos por esa fecha y esa hora y es cuando nos sentimos raros, bajados de ánimos, tristes y sin razón alguna”. En ese sentido agregaba: “Nadie se escapa de la muerte y solo cambian las circunstancias en que va a suceder”, puede ser de forma natural, violenta o un accidente de tránsito, de avión, etc. Asimismo, decía: “Cuando fallecemos, solo nos llevamos dos cosas: uno, todo lo aprendido, y dos, todas las buenas obras que hacemos por los demás”. A él le apasionaba el tema de la religión y el de la muerte, entre otros...
No vivamos como que somos inmortales, como si nunca vamos a morir, sin embargo, vivamos esta vida intensamente, de forma consciente, disfrutando cada respiro, cada puesta de sol, cada comida, cada muestra de cariño de nuestros seres queridos, de todos los pequeños detalles de la vida...
Finalmente, esta reflexión me recuerda a la expresión en latín, que se remonta a la Antigua Roma: “memento mori”, que significa: “recuerda que morirás”. ¡Recuérdalo!