No cabe duda de que el mundo está de cabeza y aunque muchos celebran todo lo que ha pasado desde principio de año, incluso, llevando guerras políticas al campo de la religión solo por estar del lado del que toda la vida nos han enseñado que es el héroe, tristemente, a estas alturas de la vida, al parecer, no se han dado cuenta que están del lado del villano.
Por otra parte, con la reciente caída del líder iraní, la amenaza mundial de un ataque a cualquier país que tenga bases estadounidenses es inminente; las decisiones del mandatario que no toma en cuenta la opinión del congreso para atacar a un país han hecho que el mundo empiece a sufrir las consecuencias, demostrando hasta ahora que hace lo que quiere simplemente porque puede, empero, las provocaciones pueden tener repercusiones inesperadas, pues los países europeos sienten ahora una amenaza directa del que antes era su protector, sin dejar pasar por alto que Corea del Norte tiene muchas ganas de probar, o mejor dicho, demostrar el poderío de sus armas nucleares, y pues, otros, aunque guardan silencio son muy cautelosos y están en primera fila observando lo que está pasando. Cabe mencionar, que, aunque esta guerra es de pocos, está afectando a muchos.
Se cerró el Estrecho de Ormuz y las consecuencias, o sea, el incremento del combustible, lo vamos a pagar nosotros que no tenemos nada que ver en eso. Además, desde el 2020, en el mundo, las guerras también son mediáticas, y en este juego que hace que la balanza se incline para algún lado, podemos ver cómo muchos de nuestros compatriotas alaban o defienden una guerra de un mandatario que quitó el TPS y que ahora quiere que las remesas no lleguen. Ponerse del lado del que afectará nuestra economía no es para nada razonable. Finalmente, cada día que pasa, estamos a la expectativa de lo que pueda suceder y, por desgracia, las decisiones que están tomando no están orientadas para mantener la armonía de un mundo, al que día con día la humanidad está acelerando su destrucción. ¿Qué podemos esperar? Justo eso es lo que no se sabe, aunque la guerra tarde o temprano tiene que terminar.