Prohiben maquillaje a empleadas públicas en provincia siria y causan polémica y memes

Mientras algunas voces la consideran una medida para mejorar la apariencia profesional, otras la ven como una restricción a la libertad personal

  • Actualizado: 07 de marzo de 2026 a las 21:38
Prohiben maquillaje a empleadas públicas en provincia siria y causan polémica y memes

Por Raja Abdulrahim / The New York Times

Un gobernador provincial quiere prohibir que las mujeres que trabajan en el gobierno y el sector público usen maquillaje, lo que ha provocado indignación y una avalancha de memes.

Casi al mismo tiempo que se difundió un decreto que prohibía a todas las empleadas públicas de una provincia siria usar maquillaje, empezaron a circular los memes.

Se burlaban de la maldición genética del vello facial entre las mujeres sirias, y decían que ahora serían indistinguibles de sus colegas masculinos.

Sultana Fawaz, influente siria, sugirió en tono de broma que, entre la prohibición del maquillaje y los cortes de electricidad que impiden a las mujeres arreglarse el cabello, todo parecía un complot del gobierno —encabezado por musulmanes conservadores— para obligarlas a cubrirse la cabeza y el rostro.

“El maquillaje es una línea roja”, dijo Fawaz entre risas en un video publicado en redes sociales. “Los hombres deberían salir a protestar, no las mujeres”.

Bromas aparte, la decisión del gobernador de la provincia de Latakia despertó temor entre sirios que desconfían del gobierno nacional, dominado por antiguos rebeldes islamistas.

Las mujeres, en particular, se han preguntado si el gobierno central intentaría eventualmente imponer leyes religiosas en un país con una gran diversidad de minorías religiosas y étnicas.

El gobernador de Latakia, Muhammad Othman, decretó el mes pasado que las empleadas de los gobiernos e instituciones estatales y locales de la provincia, incluidas las escuelas, debían abstenerse de usar maquillaje durante el horario laboral oficial o se enfrentarían a “responsabilidades legales”.

Casi al mismo tiempo que se emitió la orden, un gobierno local de un suburbio de la capital, Damasco, prohibió a los hombres trabajar en tiendas para mujeres, lo que agravó los temores de algunos de que el país se incline hacia una dirección más conservadora.

El presidente Ahmed al Sharaa no ha hecho mucho para avivar esos temores. Pero hay preocupación por las acciones de algunos miembros del gobierno, ya sea por cambios en los planes de estudio escolares o por agentes de seguridad que confiscan instrumentos musicales o alcohol en la frontera. Othman, el gobernador de Latakia, fue designado por el gobierno central.

Algunas personas también han cuestionado el momento y la prioridad otorgada a asuntos aparentemente triviales, cuando Siria sigue atravesando enormes cambios políticos, sufrimiento económico y graves desafíos de seguridad.

“Sinceramente, pensamos que era una broma porque no estamos acostumbrados a una decisión así”, dijo Lina Ismael, de 48 años, coordinadora de medios de comunicación del departamento de salud de Latakia, una provincia situada en la costa mediterránea de Siria.

Como otras personas entrevistadas, considera que el maquillaje es una cuestión de libertad personal, aunque apoye límites razonables al maquillaje excesivo.

Margarite Jamal, abogada en Latakia que pasa gran parte de su tiempo en los tribunales, dijo que recibía con gusto la decisión, pues la considera un intento de profesionalizar el aspecto de los empleados del sector civil.

“Francamente, en los últimos 10 años, los estándares profesionales han disminuido de forma notable”, dijo. “Muchas mujeres que trabajan ahora van a sus trabajos vestidas como si asistieran a una boda, lo cual es completamente inaceptable y da una imagen desconcertante de las mujeres en el campo laboral”.

Una periodista de 41 años que trabaja para la televisión estatal siria dijo que no creyó la decisión cuando la escuchó por primera vez. La mujer, que pidió no ser identificada por temor a represalias profesionales, dijo que ella misma a veces va maquillada al trabajo y otras llega con el pelo desordenado y el rostro sin lavar, según su estado de ánimo.

Rechazó el edicto del gobernador por considerarlo una cuestión de libertad personal y una violación de los derechos de la mujer. Tras la condena generalizada de la decisión, la periodista dijo que no esperaba que se aplicara de manera estricta.

Semanas después de que se anunciara la orden, varias mujeres entrevistadas dijeron que todavía no se estaba aplicando la prohibición. Sigue sin estar claro cuándo o cómo se implementará y si se enfrentará a impugnaciones legales.

El gobernador de Latakia rechazó reiteradas solicitudes para entrevistarlo, pero en un comunicado posterior, su oficina intentó apaciguar las reacciones a su decisión. El edicto “no busca restringir a ningún grupo ni vulnerar las libertades personales, que están garantizadas por la declaración constitucional y protegidas por la ley”, señaló.

Según el comunicado del gobernador, la decisión tenía como objetivo regular la apariencia profesional y evitar el uso excesivo de maquillaje en los empleos del gobierno y del sector público.

La decisión presenta varios problemas, dijo Dima Moussa, abogada, política y activista feminista. Por un lado, la ley y la Constitución prohíben la discriminación por motivos de género y la medida vulnera también las libertades personales, afirmó.

Para muchos sirios, lo más preocupante fue el contexto político en el que se tomó la decisión. Una prohibición del maquillaje “se interpreta a la luz del trasfondo de quienes toman estas decisiones”, dijo Moussa.

“Hasta ahora no hay nada que indique que su intención sea islamizar el país”, dijo en referencia al gobierno. “Pero siempre hay miedo”, añadió. “Lo bueno es que cuando se toman decisiones como esta, la reacción demuestra, una y otra vez, que el pueblo sirio no las acepta”, dijo Moussa.

Aunque los sirios suelen ser socialmente conservadores, independientemente de su religión, siguen rechazando este tipo de restricciones, añadió.

“La gente no quiere que nadie restrinja sus libertades, que les digan qué pueden llevar o no, cómo deben verse o si pueden beber alcohol o no”, dijo.

Reham Mourshed, Dayana Iwaza y Muhammad Haj Kadour colaboraron con reportería.

Raja Abdulrahim es corresponsal en Medio Oriente radicada en Jerusalén.

Reham Mourshed, Dayana Iwaza y Muhammad Haj Kadour colaboraron con reportería.

© 2026 The New York Times Company

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