Angelina Jolie deslumbra en la gala del Met mientras se prepara para “Maria”

La Metropolitan Opera de Nueva York brilló en una velada de gala, donde la alta sociedad disfrutó de chismes y banqueros soñaron con Maldivas

  • 15 de diciembre de 2024 a las 14:39
Angelina Jolie deslumbra en la gala del Met mientras se prepara para “Maria”

Por Javier C. Hernández / The New York Times

La Metropolitan Opera House de Nueva York estaba inundada de perlas y esmóquines en una reciente velada de gala. Los miembros de la alta sociedad intercambiaban chismes políticos en el bar y los banqueros hablaban de vacaciones en las Maldivas.

En eso se abrió la puerta dorada del elevador y emergió una figura glamorosa. Las miradas se agolparon, teléfonos móviles aparecieron torpemente y la gente comenzó a hablar. ¿Realmente es ella? ¿Qué está haciendo aquí? Luce más alta en persona. ¡Mira esos tatuajes!

Yo había invitado a Angelina Jolie a la Met para ver una función de “Tosca” de Puccini antes del estreno de “Maria”, una nueva película estelarizada por Jolie como la diva definitoria de la ópera, Maria Callas.

Angelina Jolie y el director de cine Pablo Larraín en el Metropolitan Opera House para la función de “Tosca”.

Jolie es una de las personas más reconocibles del planeta, llamando la atención a dondequiera que vaya. Pero su noche en la ópera tuvo un comienzo accidentado. Tuvo un problema con su vestido, un Yves Saint Laurent negro hasta el suelo con una capa de terciopelo. (Jolie siguió adelante sin ayuda). Y cuando la recibí en el vestíbulo, parecía tener dudas de último momento sobre si yo la seguía, diciendo que eso podría arruinar la experiencia.

“Solo quiero disfrutar de la velada”, me dijo. “Quiero asimilarlo todo”.

Jolie, de 49 años, actriz, directora y humanitaria, es una de las figuras más poderosas y escudriñadas de Hollywood. Cada uno de sus movimientos es seguido por los tabloides. Su divorcio de Brad Pitt en el 2016 todavía se está tramitando en los tribunales, y sus seis hijos se han convertido en tema de los medios.

Sin embargo, Jolie sigue siendo un enigma, un misterio incluso para quienes trabajan con ella, confeccionando cuidadosamente sus palabras y su imagen.

“Trabajé con ella mucho tiempo”, dijo Pablo Larraín, director de “Maria”, quien se unió a nosotros para la función de “Tosca”. “Y todavía no tengo idea de quién es”.

En Callas, una de las máximas cantantes del siglo 20 y una estrella cultural perdurable, Jolie dijo haber encontrado un espíritu afín. Conocida como La Divina, Callas también fue exaltada y despreciada por críticos y fans. Su vida personal fue examinada, interrogada y escrita. (Tuvo una larga relación con el magnate naviero Aristóteles Onassis). Y ella también fue descrita como intensa y esquiva. Callas murió en 1977, a los 53 años, con solo su ama de llaves y su mayordomo cerca. (Murió de un aparente ataque cardíaco).

Jolie me dijo que se identificaba con el aislamiento de Callas. “La soledad no es algo malo”, dijo.

“Ambas somos vistas como fuertes, pero en realidad somos muy vulnerables y humanas”, añadió. “No creo que ninguna de las dos se siente necesariamente cómoda siendo pública”.

“Maria”, que se estrenó el mes pasado y está en Netflix, es el regreso de Jolie a la pantalla después de una pausa de tres años. Para interpretar a Callas, Jolie tomó lecciones de canto durante siete meses; aprendió arias de Puccini, Verdi, Donizetti y Bellini; y estudió videos de Callas en YouTube, dominando su sonrisa, su postura, la forma en que movía las manos, su peculiar forma de hablar. Aunque la voz de Jolie rara vez se escucha en la película —fue mezclada en diversos grados con la de Callas— adquirió la confianza suficiente para cantar ante grandes multitudes de extras, en cierto momento filmando en el escenario sagrado del Teatro alla Scala en Milán durante cuatro horas.

Cuando bajó el telón de “Tosca” esa noche reciente en el Met, Jolie sonrió y se puso de pie para aplaudir. Y ella y Larraín estaban emocionados de ver niños en el público, una señal, dijeron, del amplio atractivo de la ópera.

En un camerino tras bambalinas, Jolie y Larraín saludaron a Yannick Nézet-Séguin, el director musical del Met, y a Lise Davidsen, la reconocida soprano que cantó el papel principal en “Tosca”.

Nézet-Séguin entregó su batuta a Larraín. Davidsen, una de las pocas auténticas estrellas de la ópera en la actualidad, elogió a Jolie. “¡Realmente canta!”, le dijo. Jolie sonrió y la tomó de las manos.

“Simplemente, fuiste trascendente”, le dijo Jolie. “Yo no hago lo que tú haces”.

Al salir, Jolie se detuvo para admirar un retrato de Callas, quien se presentó solo 21 veces en el Met, incluyendo dos funciones de “Tosca” con la compañía en 1965.

“Realmente capturaron sus manos”, dijo. “Eso me encanta”.

Luego hizo una visita improvisada al escenario. Después de unos minutos inspeccionando la escenografía y mirando las intensas luces de un auditorio vacío, Jolie se dirigió a la salida.

“Muy conmovedor”, dijo.

© 2024 The New York Times Company

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