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Se prueba un nuevo tipo de computadora veloz

Investigadores académicos y científicos en compañías como Microsoft, IBM y Hewlett Packard han estado trabajando en el desarrollo de computadoras cuánticas.

30.03.2013

Nuestra era digital se trata de bits, esos unos y ceros precisos que componen el moderno código informático.

Sin embargo, un importante contratista militar de Estados Unidos está a punto de lanzar comercialmente un nuevo y potente tipo de computadora que lleva a la informática al extraño reino subatómico de la mecánica cuántica. Pareciera que ya no se aplica la lógica del sentido común en ese vecindario infinitesimal. Un uno puede ser un uno o un uno y un cero, y todo lo que queda en medio, todo al mismo tiempo.

Suena absurdo, en particular para quienes están familiarizados con el mundo del sí o no de la informática convencional. Sin embargo, investigadores académicos y científicos en compañías como Microsoft, IBM y Hewlett Packard han estado trabajando en el desarrollo de computadoras cuánticas.

Ahora, Lockheed Martin –que le compró una primera versión de dicha computadora a la empresa canadiense D-Wave Systems hace dos años– tiene la suficiente confianza en la tecnología como para modernizarla a la escala comercial, con lo que será la primera compañía que utilice la informática cuántica como parte de su negocio.

Los escépticos dicen que D-Wave todavía tiene que probarles a los científicos externos que resolvió la miríada de retos de la computación cuántica.

Sin embargo, si su desempeño es el que esperan Lockheed y D-Wave, se podría utilizar el diseño para supercargar hasta a los sistemas más potentes, resolviendo algunos problemas científicos y empresariales millones de veces más rápido de lo que se puede hacer hoy.

Ray Johnson, el director técnico de Lockheed, dijo que su compañía usaría la informática cuántica para crear y probar complejos sistemas de radar, espaciales y aeronáuticos. Podría ser posible, por ejemplo, decir al instante cómo reaccionarían las millones de líneas de programas informáticos que hacen funcionar a una red de satélites ante una explosión solar o el pulso de una nuclear, algo cuya determinación hoy se puede llevar semanas, si es que se puede hacer.

“Se trata de una revolución no distinta a los primeros días de la informática”, comentó. “Es una transformación en la forma en la que se piensa en las computadoras”.

Muchos otros encontrarían aplicaciones para las computadoras de D-Wave. Los investigadores del cáncer ven un potencial para moverse rápidamente entre vastas cantidades de datos genéticos. La tecnología podría usarse también para determinar el comportamiento de proteínas del genoma humano, un problema mayor y más difícil que el de secuenciar el genoma. Los investigadores en Google han trabajado con D-Wave en el uso de computadoras cuánticas para reconocer automóviles y puntos de referencia, un paso crítico para los vehículos que se conducen solos.

La informática cuántica es mucho más rápida que la tradicional debido a las propiedades insólitas de las partículas al nivel más reducido. En lugar de la precisión de los unos y los ceros que se han utilizado para representar a los datos desde los primeros días de las computadoras, la informática cuántica depende del hecho de que las partículas subatómicas están presentes en una gama de estados. También pueden coexistir relaciones diferentes entre las partículas. Se pueden reducir esos estados para determinar un resultado óptimo entre posibilidades casi infinitas, lo que permite que se resuelvan rápidamente ciertos tipos de problemas.

D-Wave, una compañía con 12 años de antigüedad, basada en Vancouver, recibió inversiones de Jeff Bezos, el fundador de Amazon.com, la empresa que opera uno de los sistemas informáticos más grandes del mundo, así como del banco de inversiones Goldman Sachs y de In-Q-Tel, una firma de inversiones que tiene relaciones estrechas con el organismo central de inteligencia CIA y otras dependencias del gobierno de Estados Unidos.

“Lo que hacemos es un desarrollo paralelo al tipo de informática que hemos tenido los últimos 70 años”, explicó Vern Brownell, el director de D-Wave.

Brownell, quien ingresó a D-Wave en 2009, fue el director técnico de Goldman Sachs hasta el 2000. “En esos días, teníamos 50,000 servidores que solo hacían simulaciones” para resolver estrategias comerciales, contó. “Estoy seguro de que ahora hay muchísimo más que eso, pero podremos hacer eso con una máquina, por muchísimo menos dinero”.

D-Wave, y una visión más amplia de la informática cuántica supercargada, tiene sus críticos. Gran parte de las críticas surgen a partir de que D-Wave dijo en 2007 que produciría una computadora cuántica comercial en un año, de lo que se desdijo después.

“No hay ninguna razón por la que la informática cuántica no sea posible, pero la gente habló de los vuelos más pesados que el aire durante mucho tiempo antes de que los hermanos Wright resolvieran el problema”, notó Scott Aaronson, un profesor de ciencias computacionales en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). D-Wave, dijo, “ya antes dijo cosas que eran ridículas, cosas que dan muy poca confianza”.

Sin embargo, otros dicen que la gente que trabaja en computación cuántica es, en general, optimista en cuanto a los logros que se producirán. Los investigadores cuánticos “están dando un paso fuera del dominio teórico hacia el de las aplicaciones”, comentó Peter Lee, el jefe de la rama de investigación en Microsoft, que tiene un equipo en Santa Bárbara, California, con su propio trabajo cuántico. “Entre los investigadores más destacados hay un sentido de que estamos en una carrera”.

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