Estados Unidos se expresó el lunes a favor de un recuento total de los votos tras los comicios presidenciales de la víspera en Venezuela, una medida que la Casa Blanca consideró como 'importante, prudente y necesaria'.
El portavoz de la Casa Blanca Jay Carney dijo en conferencia de prensa que 'apresurarse a una decisión en estas circunstancias sería inconsistente con las expectativas de los venezolanos por un resultado claro y democrático'.
Las autoridades electorales anunciaron la victoria de Nicolás Maduro, el heredero elegido por Hugo Chávez, por 235,000 votos o 1,59 puntos porcentuales, por lo que su contrincante opositor Henrique Capriles condicionó reconocer el resultado a un recuento total de los votos.
Maduro dijo que no tenía problemas en que se vuelvan a contar los votos.
El Consejo Nacional Electoral anunció que el lunes por la tarde prevé proclamar al triunfador de la elección, un trámite legal en que el ganador recibe un diploma.
Patrick Vendrell, el portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, expresó el interés de que 'el reconteo se complete antes de cualquier paso adicional, incluyendo la certificación oficial de los resultados'.
El secretario general de la OEA José Miguel Insulza se declaró a favor de realizar un recuento total y puso a la orden el equipo técnico de su organización.
El gobierno venezolano no invitó a la OEA ni otros organismos internacionales a enviar una misión de observadores internacionales, así que Insulza envió solamente como enviado especial al ex gobernador del estado de Nuevo México, Bill Richardson, para presenciar los comicios presidenciales de la víspera.
Una de las primeras legisladoras estadounidenses en pronunciarse sobre los comicios venezolanos fue la republicana Ileana Ros-Lehtinen, de origen cubano, quien exhortó al gobierno estadounidense a desconocer los resultados 'hasta que se haga una revisión abierta y transparente de los votos'.
Venezuela y Estados Unidos adolecen de embajadores desde 2010, pero el intercambio comercial entre ambos países se ha mantenido pese a que las relaciones se han vuelto tensas desde que Chávez asumió el poder en 1999.
Carl Meacham, director del programa de las Américas en el Centro para Estudios Internacionales y estratégicos (CSIS por sus siglas en inglés) calificó la coyuntura actual venezolana como el 'peor resultado' posible.
'Deja a Maduro débil en el frente económico, en cuanto a estabilidad política y dentro de su coalición ¿Podrá Maduro gobernar? La vida cotidiana de los venezolanos se afectará si no está claro el ganador. El país está muy dividido', dijo a AP vía telefónica. 'Lo que no se sabe es cómo va a reaccionar la comunidad internacional'.