Tegucigalpa

Una mirada nostálgica a Tegucigalpa

En la memoria de muchos ciudadanos están plasmados los recuerdos de la Real de Minas del ayer. En ocasión del 434 cumpleaños de Tegucigalpa, Metro le invita a través de estas gráficas a hacer un recorrido por la Tegucigalpa del ayer.

FOTOGALERÍA
29.09.2012

Ubicada en un valle rodeada de montañas donde dominan los pinares, Tegucigalpa surge como una espléndida joya.

Aún el antiguo pueblo minero ofrece un marcado contraste entre la huella colonial que conservan sus edificios y el paso de la modernidad.

En ocasión de su 434 aniversario, es imposible dejar de echarle una mirada a Tegus, Tepas o La Culta, como cariñosamente se le nombraba en el ayer.

Evocar sus viejos callejones empedrados y sus casas antiguas de adobe y teja llena de nostalgia a más de algún capitalino que recuerda haber transitado por esos lugares sin ser sorprendido por el bullicio de los automóviles.

En Tegucigalpa resaltan las iglesias, especialmente las situadas en el centro histórico. Estos monumentos de fe atesoran mucho de la historia que se ha escrito en la ciudad, además de conservar como herencia el patrimonio religioso.

Otro espacio emblemático que despierta los buenos recuerdos de los viejos habitantes de Tegus es la plaza Central.

A finales del siglo XIX e inicios del XX, era uno de los sitios recreativos más representativos de la ciudad, además de constituirse en un espacio de convivencia.

Entre los pobladores se hizo costumbre y tradición la visita a la plaza, donde destaca la estatua ecuestre del general Francisco Morazán.

La historia de esta ciudad también va de la mano con la creación de sus primeros barrios, como El Olvido, La Moncada, La Ronda, La Plazuela, La Leona, Las Delicias y Los Dolores.

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