El Pabellón bicolor azul y blanco, con sus cinco estrellas, será por siempre el símbolo representativo de Honduras y los hondureños.
Y como un acto para reafirmar el fervor cívico y el amor por Honduras, en el marco de la celebración del 191 aniversario de independencia, ayer se realizó el solemne acto de la izada de la Bandera en el asta mayor de Tegucigalpa.
El evento convocado por la Corporación Municipal se desarrolló en la plaza de Las Banderas, ubicada al final del bulevar Suyapa, donde también se levanta la efigie en bronce de la patrona de los hondureños, la Morenita de Suyapa.
Este espacio emblemático a partir de ayer quedó inaugurado y se convierte en un homenaje a la Patria, para destacar el símbolo de identidad de los hondureños.
En presencia del comandante del Estado Mayor Conjunto, René Osorio Canales, miembros del Comité Cívico Interinstitucional Permanente, la viceministra de Educación, Elia del Cid, funcionarios municipales, encabezadas por el edil Ricardo Álvarez, entre otras representaciones, se celebró este acto.
Al son de marchas interpretadas por la Banda de la Fuerza Aérea Honduraña (FAH), caballeros cadetes de la Academia Militar de Honduras General Francisco Morazán se encargaban de desplegar el pabellón Nacional para izarlo.
A las 6:00 de la mañana en punto, tal como lo indica la normativa y la solemnidad cívica, se procedió a izar la Bandera, mientras los presentes entonaban las sagradas notas del Himno Nacional de Honduras, acompañadas por la banda marcial de la FAH.
Como parte de la ceremonia, un cadete informó al comandante del EMC que el símbolo patrio quedó izado y este se lo hizo saber a la autoridad municipal.
Un clamor de paz
Junto a la bandera que libre flamea sobre el cielo capitalino fueron izadas seis banderas blancas que representan el clamor de paz hecho por los hondureños ante tanta violencia en el país.
Esa paz que debe prevalecer no solo en Honduras, sino en la región centroamericana, más en este tiempo donde la inseguridad busca someter a los pueblos.
En su discurso, el alcalde capitalino Ricardo Álvarez hizo un llamado a renovar la hondureñidad y reflexionar sobre el país que se quiere. A hacer una renovación de fidelidad a Honduras.
“Cuando miramos nuestra bandera vemos en el azul y el blanco el simbolismo de los sacrificios, el sacrificio de generaciones que creyendo en Honduras le dieron la libertad y la democracia que hoy disfrutamos todos”, declaró Álvarez.
A la vez urgió un pacto social y de justicia en Honduras.
“Una patria no es acto del azar, sino un acto de libertad. Honduras no es un accidente, es un acto de soberanía, es una memoria que vive en nosotros. Celebremos a Honduras, celebremos a la Patria y sigamos creyendo en la democracia”, motivó.
Una sola patria
Como parte de la ceremonia, el padre Hermer Sorto, párroco de la comunidad de Suyapa, encargado de hacer la invocación a Dios, hizo una reflexión sobre la necesidad de hacer de Centroamérica una sola nación, tal como la idealizaron los próceres nacionales.
“Dios nos ha dejado una patria donde debemos vivir en libertad y democracia, donde reine el entendimiento y los acuerdos”, declaró.
A su vez señaló la necesidad de los ciudadanos de poner el talento y las habilidades que Dios ha dado al servicio de Honduras e ir de la mano de otro símbolo patrio: la Virgen de Suyapa.
Las celebraciones patrias continuarán a lo largo del mes.
El fin de semana, los jardines de niños de Tegucigalpa
desfilaron en las calles de la ciudad, demostrando su patriotismo. El domingo le corresponderá el turno a los alumnos de las escuelas primarias.
La Antorcha Centroamericana de la Paz, Libertad y Democracia arribará a la capital desde la frontera entre Honduras y El Salvador ese mismo día.