Un juez federal le negó el viernes salir bajo fianza a Julissa Magdalena Maradiaga Izcoa, quien trató de ingresar al aeropuerto de Miami rompiendo las puertas de entrada con su auto.
Maradiaga Izcoa fue llevada a un centro de detención por agentes del FBI en la madrugada del viernes, después de haber sido interrogada por espacio de varias horas, según The Miami Herald.
Tras el interrogatorio, la mujer de 33 años de edad estaba esposada y se encontraba descalza, en una silla de ruedas, llorando y hablando sin sentido.
El juez que la interrogó le asignó un abogado defensor público y ordenó que permaneciera detenida sin fianza.
Durante la audiencia, el fiscal federal dijo que la mujer hondureña trató de ingresar al aeropuerto por la puerta de salida de la antesala D, cerca a la entrada de la aerolínea American Airlines, manejando erráticamente y gritando el jueves por la tarde.
Los familiares que residen en la colonia San Francisco de Comayagüela, aseguran que Julissa Magdalena es bipolar y que padece de problemas mentales, por lo que solicitan a las autoridades de Estados Unidos que no la deporten.
Según la denuncia judicial, Maradiaga Izcoa le dijo a los oficiales que “estaba embarazada” y que “necesitaba llegar al aeropuerto y que no podía hablar con los oficiales porque era musulmana”. “Una vez que los agentes lograron comunicarse con ella, la mujer comenzó a gritar, en lo que parecería una lengua árabe y en inglés, diciendo que tenía una bomba en su posesión”, dijo el detective Álvaro Zabaleta, vocero de la Policía de Miami Dade.
A raíz de lo que dijo Maradiaga Izcoa, las autoridades cerraron una parte del aeropuerto, y trajeron perros detectores de bombas para que la inspeccionaran a ella y a su auto, pero no encontraron nada.
Según los investigadores, al parecer no hay vínculos con ningún grupo terrorista.
Voces
Maradiaga Izcoa fue acusada de hacer falsas declaraciones.
Un policía de Miami Dade dijo que, durante la entrevista, Maradiaga Izcoa declaró que voces en su cabeza le dijeron que se dirigiera al aeropuerto.
Mientras que fiscales federales dijeron que la mujer está en el país ilegalmente y en el pasado ha sido deportada a Honduras. Si es declarada culpable, podría ser sentenciada a cinco años de prisión.