Tegucigalpa, Honduras.– El sonido del claxon de los vehículos fue algo más que una señal de tránsito. Para José Carlos, su esposa Nayely y su pequeña hija, una familia venezolana en tránsito por Honduras, cada bocinazo sonó como un gesto de apoyo y solidaridad, una forma de acompañarlo en la emoción que le provocó la noticia sobre la liberación de su país.
Desde un semáforo de la colonia El Prado, convertido en su punto de trabajo, esta familia procedente del estado de Táchira, Venezuela ofrece dulces a cambio de algunos lempiras.
Con la voz entrecortada, Carlos expresó su esperanza de volver pronto a su tierra. “Esto es fenomenal, estamos alegres porque gracias a Dios se están logrando las cosas en Venezuela”, expresó.
Aunque está consciente de que solo es el inicio, no pierde la fe de una nueva Venezuela. “Yo sé que el cambio va a ser poco a poco, pero necesitamos que cambie para regresarnos a echarle ganas en su país, hermano”, dijo, convencido del inicio de una nueva etapa para el país sudamericano.
La misma emoción se reflejaba en el rostro de Milagro Alemán, quien no pudo ocultar su sonrisa al hablar del derrocamiento de Nicolás Maduro. “Estoy feliz y contenta, lamentando los muertos que hay en mi país, pero feliz porque ya no vamos a tener dictadura”, comentó.
Milagro, originaria de Maracaibo, capital del estado Zulia, llegó a Tegucigalpa hace cuatro meses huyendo de la crisis política y social en Venezuela. Hoy, la noticia le devuelve la ilusión de reencontrarse con los suyos. “Estoy feliz y contenta de regresar a mi país con mi familia. Vamos con todo a nuestro país”, reiteró.
La joven venezolana agradeció la hospitalidad de los hondureños, quienes —según relató— le brindaron apoyo a ella y a sus dos hijos durante la travesía forzada que emprendieron al salir de Venezuela, como consecuencia de la crisis generada por la permanencia de Maduro en el poder tras el último proceso electoral.
Para miles de venezolanos, las calles de la capital y de muchas ciudades del territorio hondureño se han convertido en un hogar temporal, una pausa en el camino hacia Estados Unidos o, ahora, la antesala de un posible retorno a su país.