Honduras

Sabini sueña con ir a la universidad y convertirse en una exitosa maestra

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02.06.2014

Tegucigalpa, Honduras

Su más grande anhelo es convertirse en una maestra y ayudar a que pequeños como ella logren culminar sus estudios de forma exitosa.

Desde que tenía 8 años de edad, la pequeña Sabini Nicol sufre de una extraña enfermedad que se manifiesta con torceduras en todo su cuerpo.

Según su médico, Aneún López, neurólogo pediatra del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), Sabini puede ser víctima de una enfermedad genética hereditaria denominada neurodegeneración por acumulo de hierro en el cerebro.

Su reto

El camino comienza con lo que para muchos es sencillo, pero para la pequeña de tan solo 11 años es un gran reto.

“Hay que doblarle con cuidado el brazito”, indicaba Ángela Mejía mientras le colocaba a Sabini Nicol una cubayera amarilla, que es parte de su uniforme en la Escuela Evangélica Piedad No. 2, de la colonia Villa Nueva, en Tegucigalpa.

“¿Y cómo la traslada a la escuela?”, le consultó EL HERALDO a la joven de 18 años, prima y cuidadora de la menor.

“Con esa silla”, respondió Ángela, mientras señalaba una silla de ruedas de color rojo colocada en medio de una deteriorada galera que es parte del humilde hogar de Sabini Nicol.

Después de un par de minutos solicitó ayuda a otra joven mujer, era Jessenia Cáceres, cuñada de Francelia Mejía, madre de la pequeña Sabini Nicol.

Con suma atención, ambas mujeres se repartieron la tarea: Ángela cargaría en brazos a Sabini para cruzar un estrecho y polvoriento camino, mientras Jessenia llevaría la silla hasta la calle de tierra donde colocarían a Sabini Nicol para llevarla hasta la escuela.

De esa forma comenzó la rutina matutina de Sabini Nicol, quien después de ser trasladada sobre su silla de ruedas por siete cuadras en calle de tierra llegó hasta uno se sus lugares preferidos: su escuela.

“Buenos día Sabini Nicol”, gritó en coro un grupo de simpáticos niños que recibían con gran alegría a la pequeña.

En el rostro de Sabini la alegría era notable y un abrazo de otra pequeña consolidó su felicidad.

Era Sonia Fernanda, la mejor amiga de Sabini, quienes compartieron juntas sus primeros años de travesuras infantiles.

“Éramos inseparables desde el kínder”, dijo a EL HERALDO la dulce Sonia mientras apretaba sus pequeñas manitos.

En medio de su inocencia, Sonia no entiende qué le ocurrió a su amiguita, pero lo que sí conoce es su deseo por verla sana para volver a jugar “como antes”.

“Ahora me hace mucha falta porque yo no la quería ver así, le pedimos mucho a Diosito para que la sane y para que volvamos a jugar aquí en la escuela”, expresó la menor mientras su tierna plática fue interrumpida por un conmovedor llanto.

La tristeza de esta menor es similar a la que docentes y autoridades de la institución han sentido por la enfermedad de Sabini.

“Ella era una niña normal, traviesa como todos los niños, aprendía muy bien como cualquier otro niño normal, lo único era que ella sí se caía”, relató Bélgica Martínez, maestra de la institución.

“Nunca creí verla así, me parte el corazón”, agregó la docente.

Afortunadamente para Sabini, esta institución le ha brindado un apoyo por medio de un apadrinamiento que recibe desde Estados Unidos para su educación, según explicó Melani Lemus, directora de la institución privada sin fines de lucro.

“Nosotros como institución hemos ayudado a la mamá, pero hacemos un llamado a la población para que puedan colaborar con esta familia, ella es muy inteligente, viene a escuchar las clases cuando puede, porque cuando tiene crisis pues debe ausentarse, pero ella tiene muchas ganas de estudiar a pesar de su enfermedad”, dijo Lemus.

Gracias a este apoyo, la pequeña ha logrado asistir a la escuela y cursar actualmente el cuarto grado.

“Ella dice que quiere ser maestra, yo no sé si Dios lo va a permitir, pero mientras tanto yo estoy luchando para que mi niña tenga lo que necesite y logre ser una maestra”, expresó Francelia Mejía, madre de Sabini.

Para ayuda de Sabini Nicol puede hacer depósitos en Banco Ficohsa al número 01210134576, la cuenta está a nombre de Francelia Nohemí Mejía Aguilera, madre de Sabini.

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