Políticos del más alto nivel de los dos partidos tradicionales, entre los que había expresidentes de la República y candidatos presidenciales, fueron los que tomaron la decisión de defenestrar del poder al presidente Manuel Zelaya, según lo cuenta el general Romeo Vásquez Velásquez en su libro “Ambiciones peligrosas. Las tentaciones del poder” que el retirado oficial presentó casi seis años después de los acontecimientos del 28 de junio de 2009.
Miembros del cuerpo diplomático, políticos, empresarios, analistas políticos, historiadores y periodistas, entre otros, llegaron ayer a un hotel capitalino para escuchar la presentación de la obra de 600 páginas en las que el general de cinco estrellas hace un relato de los hechos ocurridos antes, durante y después del 28 de junio.
En su exposición, Vásquez Velásquez -que llegó con su familia y con el resto de generales que lo acompañaron en la misión de capturar al mandatario- relató algunos episodios que con detalles dice cuenta en su libro, así como puntualiza nombres y apellidos de quienes estuvieron involucrados en todos estos acontecimientos, cuyo deseo es que nunca vuelvan a ocurrir en Honduras.
También precisa el papel de indiferencia que jugó el embajador de Estados Unidos en Honduras, Hugo Llorens, “a quien solo me faltó hincarme para decirle que nos ayudara a resolver la crisis” que cada día se acentuaba y que las Fuerzas Armadas quería evitar.
El gobierno de Estados Unidos a través de su embajador no podía alegar que no se dio cuenta de lo que pasó ese día 28 de junio porque “en mi casa estaba el agregado militar”, reveló Vásquez Velásquez.
Lo contradictorio del caso es que el embajador Llorens, después de no ponerle a la crisis el interés que el caso ameritaba, se dedicó a presionar, en público y en privado, a las FF AA para que restituyeran al derrocado presidente, dijo Vásquez Velásquez.
Daba la impresión que Estados Unidos en el fondo quería que derrocaran al presidente y posteriormente, consumado el hecho, mandar un mensaje internacional de que estaba en contra de esos hechos, exigiendo la restitución del gobernante.
La Embajada después “quería que le diera golpe de Estado a Micheletti” para que regresara Zelaya al poder.
Vásquez Velásquez cuenta en su libro (según lo anticipó en su presentación) que en varias ocasiones le pidió al presidente Zelaya que se reunieran en privado para hablar sobre la crisis, lo extraño es que a las reuniones “siempre iba acompañado de Porfirio Lobo Sosa”, el candidato presidencial del Partido Nacional.
Se ha corrido el rumor de que Zelaya al momento de ser capturado en su casa estaba con una mujer extraña, pero Vásquez Velásquez aclaró que quien estaba era una trabajadora doméstica.
Zelaya apareció con una piyama en la rueda de prensa que ofreció minutos después del golpe en Costa Rica; sin embargo, el exjefe del Estado Mayor Conjunto asegura que el exmandatario fue capturado mientras portaba “un buzo negro, tenis Nike y camiseta”.
Después de la exposición sobre el contenido de su libro, se le preguntó a Vásquez si era cierto que la orden era matar a Zelaya al momento de la captura.
En efecto, el jefe de inteligencia, Óscar Flores Barahona, recibió “por Internet” un mensaje anónimo en el que pedían asesinar a Zelaya pero, obviamente, las FF AA se opusieron.
Vásquez relató que Zelaya no es un hombre malo, es bueno, campechano.
En una ocasión, “fuimos a bucear a Cayos Cochinos y casi me ahogo ahí”.
Reveló que durante la crisis, las FF AA recibieron siempre el apoyo nada menos que del ministro de Defensa, Adolfo Lionel Sevilla, que Zelaya lo tenía como miembro de su gabinete.
La crisis de 2009 tuvo origen en dos hechos: en la intromisión del presidente Hugo Chávez y en el afán continuista de Zelaya, dijo Vásquez. El libro tiene un costo de 500 lempiras y puede ser comprado en las principales librerías del país.