La fragancia que emana la madera al ser procesada ha acompañado a Nimia y a Elizabeth Caballero desde que eran niñas.
El taller de carpintería donde laboraba su padre, Teodoro Caballero, fue la primera escuela que conocieron en torno al trabajo con las tablas extraídas de los árboles.
“Desde niña me gustaba reparar artículos de madera y llegue a valorar lo que significaba para las personas cada pieza que recibía el taller de mi padre para ser reparada”, dijo Nimia.
Al crecer formó un hogar con José Ricardo Perdomo, egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes, quien se convirtió en su profesor de restauración de bienes religiosos.
“A mi esposo le llevaban trabajos de arte para que los restaurara y me instruía por medio de libros que le traían a él”, agregó.
En 2003 recibió un curso en la Escuela Taller de Comayagua para recuperación de retablos el cual fue impartido por restauradoras españolas.
El siguiente año fue elegida para formar a seis jóvenes en reparaciones de muebles.
En el proceso de formación de los jóvenes viajó a diferentes ciudades del país como Gracias, Lempira, donde participó en la restauración de la Portada de los Confines.
En la actualidad Nimia, de 48 años, es la encargada de reparar los retablos e imágenes religiosas de las iglesias católicas de Comayagua.
Este trabajo le lleva a preparar desde andamios para llegar a lo más alto de las iglesias hasta a pasar varias horas de pie con tal de recuperar una pieza antigua.
En esta labor lleva nueve años bajo la supervisión de las autoridades del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH).
Los retablos e imágenes de la iglesia La Merced, San Sebastián y la Catedral han sido restaurados por Nimia y su hermana Elizabeth, de 34 años, quien en los últimos años ha mostrado la misma pasión por el arte religioso.
Elizabeth se encarga de hacer las piezas que han perdido los retablos, labor que ha desempeñado desde hace 17 años.
“En restauración siempre he trabajo con ella, hacemos un trabajo complementario, y como carpintera también hago trabajos particulares”, expresó Elizabeth.
De acuerdo con las hermanas Caballero, son las únicas restauradoras activas en la comunidad, pues en el departamento de Comayagua otras dos mujeres al igual mantienen la formación, pero se dedican a otras actividades.
Trabajo
Cada trabajo requiere tiempo, dedicación y cuidado para no alterar el valor del retablo. Antes de intervenirlos las restauradoras presentan una propuesta al IHAH, quien autoriza o rechaza el proyecto.
Lo primero que se hace es un estudio sobre las condiciones en que se encuentra la pieza a recuperar. De forma posterior se procede a la limpieza de la superficie con el fin de retirar el sucio adherido y desinfectar la madera.
Los trabajos deben ir documentados con fotografías y dibujos para luego presentar un informe final.
“El mejor momento es cuando se le aplica el barniz ya que nos paramos de frente a la obra y podemos ver nuestro trabajo final, es un momento emocionante”, expresó Nimia.
La recuperación del retablo de la iglesia La Merced les llevó dos años, mientras el de la iglesia San Sebastián fue de siete meses.
En la actualidad las hermanas Caballero restauran el retablo Señor de Salamé, la imagen de la Virgen Dolorosa y el tornavoz del púlpito de la Catedral.
Otra generación
Uno de los hijos de Nimia ha comenzado a involucrarse en el oficio. Rodulio aseguró que desde niño ha participado en actividades artísticas.
“Vengo de una cuna de artistas cada uno se desempeña en un área específica del arte, en mi caso empiezo con la restauración, pero siempre me he involucrado en obras de teatro, soy uno de los mimos de la ciudad, y hago estatuas humanas”, reveló.
Jazmín Caballero, de 14 años, sobrina de Nimia y Elizabeth, también ha mostrado el talento por el arte de restauración y durante sus vacaciones escolares se involucra en las labores que llevan a cabo sus tías.
Las restauradoras aseguraron que uno de sus deseos es educar a las personas para que aprendan a cuidar el patrimonio cultural con el fin de que pueda ser contemplado por las futuras generaciones.