Honduras

Raquítica afluencia de pasajeros en aeropuerto de El Aguacate

Cuando solo hay un pasajero, mejor se cancela el vuelo para que la aerolínea no incurra en pérdidas

07.04.2014

En un fracaso se ha convertido el funcionamiento del aeropuerto El Aguacate debido a la baja afluencia de pasajeros que viajan por vía aérea hacia y desde esa ciudad, ubicada en Catacamas, Olancho.

La terminal fue inaugurada con bombos y platillos el 31 de diciembre pasado, luego de que la exbase militar fue remodelada.

Pero de la expectativa se pasó a la desilusión. Solo una línea aérea decidió operar en esa terminal, pero la clientela es raquítica al grado que en algunas ocasiones los vuelos se cancelan.

En oportunidades solo se registra un pasajero, por lo que la empresa que opera dos veces por semana en esa zona opta por no hacer el viaje.

El costo del boleto de Tegucigalpa a Catacamas es de 900 lempiras, mientras que la ruta Catacamas-San Pedro Sula tiene un costo de 1,300 lempiras. El día de la inauguración de la terminal fue el único momento en que un avión llegó repleto de pasajeros porque se trataba de los invitados al evento.

EL HERALDO consultó vía telefónica a esa compañía aérea si podía reservar un boleto aéreo para movilizar una persona de Tegucigalpa a Catacamas y una dependienta contestó que sí existían cupos en el avión, pero que no se garantizaba que el vuelo se hiciera en caso de que no hubiesen más clientes.

El alcalde de Catacamas, Lincoln Figueroa, fue uno de los grandes impulsores de la puesta en marcha de ese aeropuerto porque aseguró que el tráfico de pasajeros iba a ser numeroso y constante.

Se suponía, según los planes del edil, que cientos de ganaderos y empresarios de la zona utilizarían la terminal para movilizarse a otros puntos del país, sin embargo, la proyección no fue la esperada.

La Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda (Soptravi) y la Corporación Centroamericana de Servicios de Navegación Aérea (Cocesna) invirtieron unos 100 millones de lempiras para terminar de remodelar el aeropuerto.

Pero antes, en 2009, el presidente ejecutivo de Cocesna, Bayardo Pagoaga, malversó 5.2 millones que se presupuestaron para remozar esa instalación, de acuerdo con un informe elaborado por el Tribunal Superior de Cuentas.

La Fiscalía contra la Corrupción también investigó el caso y está a la espera de que Pagoaga termine su período en el cargo y pierda su inmunidad como funcionario internacional para poder acusarlo por varios delitos penales.