El transporte terrestre del óxido de hierro desde la mina de Agalteca hasta el puerto de San Lorenzo ha provocado un severo daño en la red vial pavimentada de la zona central-sur de Honduras.
El boom de este metal ha acelerado el deterioro de las carreteras por donde todos los días transitan 150 rastras cargadas con entre 30 y 33 toneladas de ese mineral enviado a China.
El gobierno de Honduras destina millonarios recursos para obras de mantenimiento de las carreteras, sin embargo, la duración de los trabajos es menor por la constante circulación de ese equipo pesado y por la sobrecarga que transportan.
Corredor del sur
Una parte de la red vial más afectada por la constante circulación de los pesados vehículos que transportan óxido de hierro es la carretera del sur de Honduras.
Un equipo periodístico de EL HERALDO hizo el recorrido por los 113 kilómetros que hay en la ruta Tegucigalpa-San Lorenzo con el objetivo de constatar el tráfico de las rastras que trasladan ese metal, el impacto en la capa asfáltica de la carretera, así como la imprudencia que cometen algunos de los conductores de las pesadas rastras.
De acuerdo con informes brindados por personal del puerto de San Lorenzo, el número de rastras cargadas con óxido de hierro que ingresan oscila entre 130 y 150 unidades diarias, cada una cargada con 30 o 33 toneladas de ese mineral, lo que ha desaparecido el tramo de 3.5 kilómetros que se había pavimentado desde la carretera Panamericana hasta el recinto portuario.
Una muestra realizada por el equipo de prensa de este medio de comunicación sobre el tráfico de transporte pesado en la carretera del sur arrojó los siguientes resultados: por cada 10 rastras o contenedores, seis transportan óxido de hierro. Se encontró grupos de tres y hasta cuatro rastras circulando en caravanas.
El impacto más grave de la circulación de las pesadas rastras cargadas de óxido de hierro es sobre las carreteras.
En abril de 2012 se procedió a reparar este tramo de la red vial, el que en menos de un año ha comenzado a presentar un rápido deterioro, con una serie de baches, los que en algunos lugares han sido tapados con tierra por pobladores de esos lugares.
Con el comienzo del invierno se espera un mayor deterioro de la capa asfáltica de ese tramo carretero.
Alto a la destrucción
El vicepresidente de la Asociación Hondureña de la Industria de la Construcción (Chico), Óscar Calona, demandó de las autoridades de la Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda (Soptravi) su intervención a la brevedad para controlar el peso de estas rastras que transitan entre Agalteca, Cedros y San Lorenzo, Valle.
“Como Chico solicitamos a Soptravi que aplique la ley y se frene el constante deterioro de la red vial pavimentada al controlar el volumen de carga”, indicó el dirigente.
Por su parte, el presidente de la Asociación Nacional de Minería Metálica de Honduras (Anaminh), Santos Gabino Carvajal, expresó que por lo menos existen unas 10 solicitudes de nuevas explotaciones mineras diseminadas en todo el territorio nacional.
Al respecto, el director de la Chico, Silvio Larios, fue del parecer que las nuevas carreteras deberán contemplar las exigencias futuras que demandarán la operación de una industria minera intensiva.
El diseño de las bases y subbases de las nuevas carreteras de Honduras -continuó- deben contemplar en el tiempo, la cantidad del tipo de vehículos y el óxido de hierro que transportarán de darse el “boom” de la exportación de ese metal.
El subcoordinador del Foro Social de la Deuda Externa de Honduras (Fosdeh), Ralf Flores, expresó que el severo deterioro de la carretera del sur es evidente y se debe al constante tráfico de las rastras que trasladan el óxido de hierro desde la mina de Agalteca hasta el puerto de San Lorenzo. “Entendemos que se trata de una cantidad de rastras -casi 300- que tienen un tránsito constante, las 24 horas del día”, expresó.
La mina de Agalteca en la época reciente fue considerada como un proyecto vinculado con el proceso de integración económica centroamericana.
En el análisis, efectuado por los técnicos, se trataba de concesionar la extracción del óxido de hierro, pero no el procesamiento y tampoco se tomó en cuenta el deterioro de las vías públicas que no fueron diseñadas para soportar el peso constante del tráfico manifestado en la carretera del sur.
Para el presidente de la Anaminh, el mal estado de las vías públicas de Honduras no solo se debe al tránsito de vehículos vinculados al transporte de óxido de hierro.
Peso controlado
El jefe de responsabilidad social de la Minera Five Star, Miguel Izaguirre, respondió a través de un correo electrónico “que la actividad industrial que realizan no presenta -desde el punto de vista de esta compañía- impactos negativos, porque los camiones salen de la mina con el peso que está autorizado por las instituciones correspondientes, esto es controlado con dos básculas debidamente certificadas”.
Agregó que “el óxido de hierro no es dañino para la salud de las personas ni para el medio ambiente, y pensamos que es el gobierno el que debe ser encargado de garantizar que la red vial esté en condiciones óptimas para realizar este y otro tipo de actividades industriales que alimentan la economía nacional”.
El ejecutivo también afirmó que entre las dos cooperativas de transporte que hay en la comunidad tienen 260 camiones, y viajan un promedio de 150 por día. La minera Five Star exporta desde el Puerto de San Lorenzo el mineral a China y Centroamérica.
“Rastras van sobrecargadas”
La red vial pavimentada de Honduras muestra un acelerado deterioro pese a las millonarias inversiones en mantenimiento que realiza el gobierno con recursos externos y fondos propios.
EL HERALDO consultó a la diputada nacionalista por Valle, Ana Julia García, quien es una profesional de la ingeniería civil, sobre el impacto del transporte terrestre de óxido de hierro sobre la carretera del sur.
Para la congresista, esa actividad es una de las principales causas del constante daño de la capa asfáltica del tramo Tegucigalpa-San Lorenzo.
Agrega que los transportistas están cometiendo abusos al sobrecargar de ese mineral las unidades. Se conoció que cada rastra transporta entre 30 y 33 toneladas, a lo que se agrega las cuatro toneladas del cabezal.
“No hay duda que el óxido de hierro que se transporta en una rastra tiene un fuerte impacto en la red vial del sur, se está poniendo un peso en una estructura que no está diseñada para soportar ese tipo de pesos”, dijo la diputada. García es del criterio que mientras no se vuelva al control de peso a través de básculas, las carreteras no durarán mucho por actividades como el transporte del óxido de hierro.