El nuevo jefe de la Policía de Honduras, que recibió del presidente Porfirio Lobo la responsabilidad de depurar a la fuerza policial nacional, ha sido cuestionado anteriormente por su expediente sobre los derechos humanos.
Lobo recibió el juramento el lunes por la noche de Juan Carlos Bonilla Valladares, un policía veterano conocido como 'El Tigre', en reemplazo de Ricardo Ramírez del Cid, quien estuvo en el puesto poco más de seis meses.
El subsecretario de Comunicaciones, Mario Mejía Alas, dijo que desconocía el motivo del cambio y que el secretario de Seguridad, Pompeyo Bonilla, encomió el desempeño de Ramírez el martes al anunciar a su sustituto.
En medio de un gran aumento de la violencia y del narcotráfico en Honduras, el puesto de jefe de la Policía Nacional ha cambiado de manos entre señalamientos frecuentes de agentes involucrados en el contrabando de drogas, homicidios y secuestros.
Ramírez fue nombrado en noviembre durante un escándalo por la presunta participación de policías en la muerte de un hijo de la rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Julieta Castellanos.
La designación de Bonilla está precedida por la posible implicación de policías en el secuestro, el 9 de mayo, y homicidio posterior de uno de los periodistas más conocidos en Honduras, Alfredo Villatoro, un asesor cercano a Lobo.
Bonilla prometió mejorar la confianza de la población en la Policía. 'Vamos a tomar acciones inmediatas', dijo el martes a los periodistas. 'Hay un plan. Sólo tenemos que seguirlo'.
En 2007, un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos
sobre derechos humanos indicó que Bonilla era sospechoso, pero nunca acusado, de una serie de muertes cuando fue el inspector penitenciario de Honduras. Bonilla, subjefe antes de su promoción, no pudo ser contactado para se pronunciara sobre ese reporte.
Una nueva controversia empaña a la Policía hondureña. Cuatro civiles murieron y otros cuatro fueron heridos la semana pasada en un confuso ataque contra una embarcación desde helicópteros de la Policía antidrogas en el norte de Honduras. En las aeronaves iban agentes antidrogas de Estados Unidos.
La vocera del Departamento de Estado de Estados Unidos, Victoria Nuland, dijo el martes en Washington que el gobierno no ha retenido ninguna ayuda a Honduras por ese u otros incidentes relacionados con policías.