Un significativo número de estudiantes del nivel superior sufre de depresión y ansiedad a causa de la violencia e inseguridad y los problemas económicos, dijo el jefe de la clínica de psicología de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) Felipe Pineda.
A diario, entre cinco y seis estudiantes acuden a consulta para recibir servicios de consejería, algunos sumidos en cuadros agudos de depresión que ameritan la atención de un especialista.
“El número de atenciones va en aumento', dijo Pineda, y cada día se complican más los niveles de estrés y ansiedad.
'Aquí lo que hacemos es aconsejarlos, estimularlos y ayudarles
a que superen cualquier tipo de problema emocional y cuando su caso es muy severo los remitimos al hospital Mario Mendoza o al San Felipe”, añadió.
La raíz de los problemas afectivos que padecen los estudiantes tiene múltiples factores, entre ellos la violencia, el consumo de alcohol y drogas, y las metas no alcanzadas, que impactan con un bajo rendimiento académico.
'Cuando vienen acá comienzan a llorar, experimentan tristeza, que es propio de la depresión', aunque en muchos casos se trata de síntomas pasajeros relacionados con 'problemas de pareja, acoso sexual y otras causas', señaló el profesional de la psicología.
Sobre la baja autoestima de los pacientes, precisó que no tiene relación con las clases sino con asuntos laborales o familiares.
Un grupo sensible a este tipo de padecimientos es el de estudiantes de psicología, quienes resultan afectados por las emociones y sentimientos que transmiten los pacientes.
Presión de la sociedad
Para el sociólogo de la UNAH Roberto Briceño, los problemas que atraviesan los jóvenes son resultado de la presión que ejerce la sociedad sobre ellos y que cada vez se agudiza más.
El consumismo, el individualismo y la relegación de la parte afectiva en el medio social son factores que nutren la depresión y ansiedad.
El factor económico cobra notoriedad, ya que muchos jóvenes 'vienen a clases solo con el pasaje del bus' y no logran satisfacer otras necesidades básicas. 'A eso se suman factores familiares', detalló.
Coincidió con el psicólogo Felipe Pineda en que el ambiente de inseguridad y agresividad afecta a los jóvenes, quienes se ven obligados a buscar lugares más seguros, pero a veces 'no tienen los medios para acceder a esos espacios y caen en desesperación'.
Aunque consideró como positiva la interacción entre los estudiantes, ya que ayuda al estado de ánimo. Por ello, descalificó la búsqueda de amistades virtuales, porque no llena las necesidades afectivas de un ser humano y quebrantan la estabilidad emocional de los jóvenes.