Honduras

La luz que da esperanza a miles de madres hondureñas

Hace más de 20 años, sor Martha Soto inició un proyecto educativo que ha permitido que más de 100,000 hondureños tengan un maestro en casa a través de la radio

07.04.2014

En un país donde las limitaciones económicas impiden a miles tener acceso a la educación, una luz ha iluminado la vida de más de 100,000 hondureños, en su mayoría madres solteras, durante los 23 años que tiene de fundación.

“El maestro en casa” es más que un proyecto educativo, es un sistema que ilumina los deseos de superación de quienes no tienen la oportunidad de asistir a un centro de educación pública, mucho menos privado.

Las ondas sonoras que llevan esta esperanza de conocimiento están presentes en los 18 departamentos y los más admirable del proceso es la cadena de voluntariado que da vida al Instituto Hondureño de Educación Radial (IHER).

La idea de “El maestro en casa”, originaria de las Islas Canarias, llegó a Honduras en 1988 con sor Marta Eugenia Soto, aunque el sistema ya había sembrado sus raíces en Costa Rica y Guatemala, donde los índices de analfabetismo impulsaron al padre Franz Tatebanch a implementarlo.

Aunque Tatebanch no fundó el maestro en casa hondureño, le dio la bendición a sor Martha para que realizara la labor que desde 1989, año de su fundación, ha entregado diplomas a 29,860 alumnos de primaria, y en los últimos quince años a 39,713 estudiantes de bachillerato. La población estudiantil de este año es de 51,117.

“Cuando vino a Honduras, sor Martha fue asignada al María Auxiliadora y mira que las personas como el jardinero, los que andan los buses y las aseadoras no sabían leer ni escribir, entonces habla con las hermanas de la institución para que ellas les den el permiso de implementar el sistema”, recuerda Lourdes Gómez, directora del IHER.

Ejemplo

Sor Martha es el pilar indispensable en la fundación y desarrollo del sistema, aunque la religiosa asegura que los alumnos los verdaderos héroes y heroínas de esta historia.

Y destaca la labor de las madres que están detrás y frente a la radio día a día dándole vida al IHER.

“El IHER es el fruto del voluntariado hondureño. Los tutores son voluntarios que vienen a impartir las clases una vez por semana... en este sistema destaca mucho la mujer, el índice más alto de estudiantes es de mujeres”, indica la directora al resaltar que “la mujer busca como superarse para darle una mejor vida a sus hijos pese a las dificultades”.

“En Honduras, el voluntariado tiene una respuesta que no la he visto. Yo trabajé en Costa Rica y en Guatemala y nunca encontré el espíritu de voluntariado que he encontrado en Honduras”, afirma Sor Martha al agregar que esa es la razón por la por en la actualidad el IHER ha crecido tanto.

En 1989, unos 300 alumnos dieron vida al proyecto y hoy, con más de 51,000 estudiantes, la cadena de voluntariado crece cada día más.

Thelma Montalvo es una de las voces detrás del maestro en casa desde hace más de 17 años. Para ella, llegar a tantas personas y cambiar sus vidas a través de la enseñanza que imparten las clases radiales es un reto que la hace buscar la excelencia cada día.

A pesar de que la labor del IHER es en base a autogestión, la institución no tiene la categoría de organización no gubernamental (ONG), por lo que la lucha actual va encaminada a ese reconocimiento. “Ahorita estamos buscando cómo el ministerio de Finanzas nos reconozca como una ONG de beneficencia de verdad”, señala la religiosa.

La vigencia del impuesto de seguridad pasará factura al IHER, ya que la elaboración de material de lectura obliga a la compra de papelería en grandes cantidades.

“Nosotros tenemos que producir nueve libros para cada uno de los más de 50,000 alumnos que tiene la institución y en eso estamos ahora, que nos reconozcan como ONG, porque siempre hemos pagado todo, pero con este impuesto ya se nos hace muy difícil”, manifiesta.

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