La mejor manera que tiene el pueblo de defenderse del autoritarismo es la libertad, en cualquier nivel y en cualquier condición, incluida y con privilegio la libertad de expresión, reflexionó Ramón Custodio, comisionado nacional de Derechos humanos (Conadeh).
“En este país hay gente que le incomoda la libertad de expresión, políticos, narcotraficantes, corruptos, lo que sea; debemos hacerles frente de cualquier manera”, dijo. Aquellos que atentan contra este elemental derecho no saben que algún día pueden ser víctimas, y la libertad de expresión es la mejor defensa de las víctimas.
Recordó que los medios de comunicación son el mejor medio para ejercer la libertad de expresión, que implica igualmente la libertad de pensamiento.
Sobre el constante ataque a los medios de comunicación y ahora directamente a periodistas, Custodio manifestó: “estoy muy preocupado porque cuando hay gente que cree que nació para ubicarse por encima de las leyes y que su voluntad política se debe convertir en un poder indiscutible, estamos amenazados todos”.
Los que hoy ejercen ese abuso creen que están al amparo, más allá de la amenaza, pero esa amenaza los va a incluir más tarde o más temprano.
Peligro
Cuando hay alguien que es una figura importante del Estado, como el presidente de cualquier poder de la República, y externa incomodidad por las críticas, o por lo que se reporta de su conducta política, prácticamente amenaza cuando menciona a un periodista o a un medio.
Luego “vienen los pistoleros que rodean a estos políticos y ya se creen con libertad y carta blanca para actuar en contra del periodista y del medio, tenemos ejemplo de ello. Hace mal el político en hacer uso de estas expresiones”.
“La mejor manera que tiene el pueblo de defenderse del autoritarismo es la libertad, en cualquier nivel y en cualquier condición, incluida y con privilegio la libertad de expresión”.
A todo aquel que está ejerciendo el periodismo de forma ética, no corrupta, ni alquilando su conciencia, “aquí estamos para servirle y protegerlo”, agregó.
A criterio de Custodio, cuando se percibe un miedo colectivo, cuando la gente tiene temor de ejercer sus libertades y sus derechos, “estamos cayendo en un régimen tiránico”.
Si la situación en el país continúa deteriorándose, la ciudadanía más pobre va a sufrir la miseria de la libertad de expresión y también los poderosos y ricos van a ir perdiendo poco a poco su condición. No habrá excepciones.
“Los hondureños que creemos en la Constitución de la República y las libertades que da la democracia debemos unirnos en contra de los que promueven el absolutismo del poder, la corrupción y quieren vender el país a retazos, como si el país fuera un pedazo de manta”.
Intimidación
Diferentes periodistas perciben un alto grado de intolerancia del actual gobierno.
El periodista Renato Álvarez
considera que la revisión de las exoneraciones es “una intimidación velada, descarada y arbitraria” para intentar que los medios de comunicación se uniformen a los intereses políticos, electorales que tiene el partido en el gobierno.
Igual que una buena parte de la sociedad, Álvarez asegura estar preocupado porque siente que se están debilitando las instituciones con “objetivos específicamente políticos y electoreros”.
“Yo estoy de acuerdo con la revisión de las exoneraciones porque creo que mucha gente ha abusado de ellas, y si los medios de comunicación han abusado, que corrijan esas anomalías, y si hay medios que se han valido de las exoneraciones para defraudar al fisco, hay que cortarles ese beneficio”, expresó.
Sin embargo, continuó, “me preocupan las formas, los mecanismos que están utilizando para tratar de intimidar a los medios de comunicación y consecuentemente a los periodistas.
Considera que el querer controlar las instituciones y los medios de comunicación solo son signos de una dictadura con apariencia democrática.
Para él, las amenazas a la libertad de expresión, de información y de prensa, promovidas desde el gobierno, son el eco de una propaganda negra inmoral y antiética que el asesor Juan José Rendón y sus publicistas le están imponiendo al presidente del Congreso Nacional y candidato a la presidencia por el partido gobernante.
Esta propaganda negra en América del Sur han sido cuestionada por la falta de moral y ética. A quienes implementan esta propaganda “poco les importa incendiar un país con tal que gane el candidato que asesoran en las elecciones”.
Premeditadamente crean inestabilidad en su sector mientras por otro lado están metiendo proyectos como la Ley de Minería, el juicio político, evitando la reacción de los sectores especializados, porque “los medios estamos metidos en la cuestión de la libertad de expresión y de prensa”.
“En medio de la molotera, la sociedad tiene menos posibilidades de reaccionar de manera específica y analítica”, dijo Álvarez. Por su parte, la periodista Thelma Mejía, experta en temas de libertad de expresión, percibe una estrategia bien montada para tratar de debilitar la institucionalidad y la credibilidad de los medios de comunicación.
Para no ahondar en los grandes problemas, el país está siendo sometido a una atomización de hechos en los cuales se busca culpables señalando a terceros. El blanco de esta estrategia indica que son los periodistas independientes y la prensa profesional los blancos.
Ante este asedio, Mejía no vislumbra temor entre los operadores justicia sino un cálculo político y un silencio cómplice, en deterioro de la defensa de la institucionalidad y del estado de derecho.
Advirtió que la prensa debe prepararse para una batalla de acuerdo a los tiempos. Pidió a los periodistas no caer en las trampas de la provocación para generar un estira y encoge entre quien tiene o no tiene la razón.
El poder siempre quiere tener buena prensa y en épocas electorales la relación se vuelve más tensa. “Actualmente veo signos de intolerancia y de un autoritarismo que no abona a la democracia, pero también veo un periodismo muy militante, y en sociedades polarizadas como la nuestra el periodismo militante, partidista, no abona a la construcción de la democracia”.
Entre tanto, la periodista Sandra Maribel Sánchez, en cuanto a las amenazas a la libertad de expresión, percibe una dosis de autoritarismo en el desempeño de algunos funcionarios públicos. “Es muy notorio ese autoritarismo, aunque bastante disimulado en el común de los casos, de una manera muy puntual en Juan Orlando Hernández”.
La mejor evidencia de esto es la destitución de los cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional.
“El pretexto que utilizaron fue el tema de la Policía, pero en realidad lo que lo hace montar en furia es la resolución de la sala de lo constitucional sobre las ciudades modelo”.
Como ellos ya lo demostraron ahorita, empecinados en sacar adelante ese proyecto, poco les importó lo que la Corte dijera, y se van de nuevo con el proyecto ya con una sala que se los va a dejar pasar.
Lamentó que proyectos sensitivos como el del juicio político no sean consensuados, en una verdadera violación no solo a la libertad de prensa sino también a la libertad de expresión, pues al pueblo no se le da el derecho de opinar.
“En el caso de Juan Orlando, son concretas las acciones de intolerancia en el respeto de la ley, con la complacencia de los otros partidos políticos, incluyendo Libre. En el caso de ‘Pepe’ (Porfirio Lobo), es que su discurso es más confrontativo. ‘Pepe’ está con un discurso permanentemente de confrontación, yo no miro mayor diferencia entre el discurso que tenía ‘Mel’ (Manuel Zelaya Rosales) y el que tiene ‘Pepe’ ahora”.
Se está creando este clima porque hay acuerdos, no escritos, para convocar a una constituyente como la del 81, aseguró Sánchez.