La voz que denunció a los corruptos, que se acercó a los más pobres y que luchó por las causas nobles partió a los brazos del Señor.
Se despidió del mundo en manos de extraños.Lo hicieron callar de la manera más cruel, asesinado.
El hombre que de niño narraba fútbol en los campos bananeros de los municipios de La Lima, en Cortés, y su natal El Progreso, Yoro, fue separado de la vida por criminales.
El adiós que no merecía Ángel Alfredo Villatoro Rivera (47) fue dado por los que se encargan de generar la violencia en el país.
La delincuencia se robó una vez más los sueños del muchacho que fue contratado como operador en radio Lima al inicio de su carrera como comunicador social.
En aquel momento aún no cumplía los 20 años, cuando Marco Antonio Pinto (QDDG) le dio la oportunidad de incursionar en su programa deportivo en radio éxitos, de Emisoras Unidas, en San Pedro Sula. Esa fue la primera vez que Alfredo habló frente a un micrófono para luego apasionarse por el periodismo.
En 1986 llegó a Tegucigalpa para estudiar la carrera que más amó, el periodismo. Se preparó como periodista en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y desde esa fecha comenzó a colocar su nombre como uno de los mejores comunicadores sociales del país.
Fue un abanderado de la verdad, no acostumbraba callar ante lo que consideraba nefasto para el país. Era aguerrido, rebelde y valiente, cualidades que le llevaron a convertirse en el coordinador de noticieros de la principal radioemisora del país, HRN.
Su primera casa radial
En la ciudad capital, Renato Álvarez le presentó a Luis Edgardo Vallejo y a Rodrigo Wong Arévalo, quienes le dieron la oportunidad de incursionar en radio Universal, de Audiovideo, en un programa deportivo.
Su talento lo llevó a convertirse en poco tiempo en reportero de radio América, otra de las radioemisoras donde deslumbró a quienes conocieron de su talento. También pasó por la prensa escrita al laborar para los diarios La Tribuna y El Heraldo, dos medios donde dejó un legado, una huella imborrable, pues se ganó el respeto y admiración de sus compañeros de trabajo.
En sus inicios en los medios de comunicación, Alfredo Villatoro era“alocado, explosivo, impulsivo, inmaduro y rebelde”, según sus propias palabras.
En la prensa deportiva igual marcó la diferencia, aunque su participación fue fugaz. El licenciado Reinaldo Amador, quien era jefe de redacción de radio América, se lo presentó a Napoleón Mairena Tercero, quien le abre las puertas a la prensa general, y con Renato y Vallejo, con quien Alfredo pasaba en constantes discusiones, lo mandan a cubrir la fuente del Congreso Nacional y la Alcaldía capitalina en la administración de Nora de Melgar.
Debido a su inmadurez, Alfredo Villatoro quedó desempleado y fue Oswaldo Ramos Soto, que en esa época era candidato presidencial, quien le dio la oportunidad de acompañarlo en su campaña junto con Jorge Zelaya, actual director del noticiero Telenoticias.
“Todas esas experiencias que viví en el pasado de inmadurez o de ser impulsivo me permitieron ir moldeando mi conducta y comportamiento”, declaró Villatoro en una entrevista.
Su vida en HRN
En 1993, Raúl Valladares, quien era el director de la radio HRN, lo llevó como su asistente en el noticiero “Diario matutino” y meses después se integró Juan Carlos Barahona.
Valladares salió de la radio en 2006 y, desde esa fecha, Alfredo Villatoro y Juan Carlos Barahona se convirtieron en coordinadores generales de los noticieros de la radioemisora más importante del país.
Entre los sueños que no pudo cumplir y que en alguna ocasión reveló estaba la idea incursionar en la televisión como presentador, o ser propietario de un medio. La inseguridad que abate al gremio periodista arrebató a un ser especial, un hombre que murió siendo digno.
Villatoro conformó un hogar ejemplar con la también periodista Karla Villatoro. Por más de 23 años permanecieron juntos, tiempo durante el cual procrearon tres hijos.
“Tener la familia que tengo es lo mejor que me ha pasado en la vida”, dijo en una oportunidad el reconocido comunicador en la intimidad de su hogar.