Honduras

Esposa: 'Papi, que vayas con Dios, sos un hijo de Dios”

Entre la muchedumbre se escuchó el clamor de “¡justicia, justicia, justicia!”.

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07.04.2014

Con desgarradores llantos, alabanzas a Dios y clamor de justicia, amigos y familiares dieron el último adiós al periodista y coordinador de la radio HRN, Alfredo Villatoro Rivera, asesinado por una banda que lo secuestró la semana pasada.

Su cuerpo fue enterrado en el Jardín de Paz San Miguel Arcángel, sector de Las Casitas, a las 5:00 de la tarde, en medio del repudio y reclamo para que su asesinato se esclarezca y no quede en una estadística de un crimen más sin resolver.

El último adiós para Villatoro fue un concierto de llanto de amigos y familiares. Compañeros de trabajo del comunicador, amistades y parientes llegaron en masa a despedir al hombre jovial y de sonrisa permanente.

Cuando el féretro descendía hacia su última morada, las lágrimas brotaron más, fue un enorme eco de dolor y la viuda del periodista, Karla Fonseca, expresó: “Papi, te seguiré amando”.

“Ya no voy a tener al jefe de hogar, al que me decía si le parecía o no cuando a mí se me ocurría algo; papi, que vayas con Dios, sos un hijo de Dios”, manifestó Fonseca.

Villatoro fue encontrado muerto el 15 de mayo en horas de la noche en la residencial Las Uvas, luego de haber sido secuestrado el 9 de mayo cuando en la madrugada se dirigía a HRN.

Los presentes en el entierro fueron centenares de personas entre parientes, amigos, compañeros de radio y algunos funcionarios públicos.

Canciones

Entre la muchedumbre se escuchó el clamor de “¡justicia, justicia, justicia!”.

Un toque de mayor sentimiento al sepelio se lo dieron los cánticos y alabanzas a Dios de parte de los testigos de la penosa cita.

“La sangre de mi esposo fue derramada, pero dejó un legado, por favor no perdamos esa huella”, expresó Fonseca.

El ataúd de Villatoro fue cubierto con una bandera del club Motagua, ya que el periodista era un fiel seguidor de ese equipo, e incluso los presentes entonaron la canción del club..

El periodista de HRN, Nahun
Grabriel Valladares también leyó un acuerdo de duelo emitido por la junta directiva del Motagua.

“Fueron las cosas que heredamos de mi esposo, ser cachureros, lástima que murió en nuestro gobierno, y ser Motagua”, dijo la viuda.

El coordinador del noticiario TVC Matutino, Jorge Zelaya, uno de los amigos personales de Villatoro, expresó que el sepelio era un “hasta luego a un hermano y un amigo” y lamentó que “cuando la suerte comenzaba a sonreírle a Alfredo a nivel familiar y personal nos encontramos con esta trágica situación que se ha dado”.

Mientras, el excoordinador de HRN, Raúl Valladares, dijo: “Mi hermano Alfredo demostró a los hondureño que se puede lograr la superación en base al esfuerzo.

Será recordado por su humildad, sencillez y honestidad, Alfredo, hermano, pronto estaremos contigo, los que te queremos estamos aquí muy orgullosos de lo que hiciste en la vida”.

El hijo mayor del periodista, Carlo André Villatoro, agradeció las muestras de apoyo que muchas personas han dado a su familia y demandó que este caso se esclarezca.

Se extrañó la presencia del presidente Porfirio Lobo, uno de los amigos personales de Villatoro.

Inicialmente, la ceremonia se celebraría en la iglesia San Juan Bosco, pero ante la avalancha de hondureños que se han volcado a despedir al insigne periodista los familiares se decidieron por el Santuario.

El asesinato del coordinador de noticias
de la emisora HRN ha calado en todos los estratos sociales, políticos y económicos de Honduras que exigen justicia al gobierno hondureño.

+ Galería: Alfredo Villatoro

“Que el corazón de los captores
se arrepienta para que Dios los reciba'

Una esposa destrozada en su interior, pero que tomó fortaleza en Dios, se dirigió a cientos de hondureños que asistieron a la misa de cuerpo presente del periodista ángel Alfredo Villatoro Rivera, vil y cobardemente asesinado.

Se levantó de su silla, dio pasos lentos, casi desvanecidos, por un instante se detuvo frente al féretro, dio un profundo suspiro y continuó para finalmente llegar hasta el altar mayor del santuario de Suyapa.

“Estimados señores y señoras. Ante el cuerpo inerte de mi compañero, amigo, confidente, amante y esposo... mi confianza está puesta en Dios y en su Santa Madre que me fortalece”.

“Me fortalece mi iglesia y me fortalece cada uno de ustedes, la gente tan sencilla que llegó a decirme hoy... ‘vine anoche de un pueblito, yo no conocía a su esposo, pero cómo me animaba escucharlo, él me daba esperanza’, esperanza en un país que necesita ser gobernado por líderes que tengan corazón de carne y que no tengan intereses mezquinos para ellos mismos, pero con una sociedad que no sea cómplice'. “Alfredo era un hombre bueno... y van a decir que la esposa es lo que lo dice... pero pregunten a cuánta gente le hizo bien”.

“Quiero agradecerles que me acompañaran hoy en el día que mi esposo le entrega su cuerpo a la santa madre tierra, pero su espíritu, el que me dio hasta el último día de su vida, está en el cielo desde el mismo momento”. “Quiero llamarles hoy a los captores que madrugaron a las 5:00 de la mañana... ¿qué habrán pensado? Hacerle un bien a quién o hacerle un mal a quién... Que ese corazón se arrepienta para que papá Dios un día los reciba de esta manera y tengan la esperanza de tener una vida eterna, porque lo demás, todo se va a quedar aquí, amigos”.

“Gracias por acompañarme hoy. Gracias a los compañeros de HRN, de esa casa de radio y a los amigos... no tengo cómo agradecerles”.

“Ahora solamente le pido a Dios que me ilumine, que me dé la tranquilidad para criar a mis hijos, porque con Alfredo era muy suavecito, yo era ahí la malvada... ahora tengo que ver ahí cómo me acomodo entre una y otra manera”.

“Quiero finalizar diciendo que cuando creamos y tengamos un libre pensamiento, que lo compartamos con la gente, que digamos lo que pensamos, que no callemos, porque se peca de pensamiento, palabra, obra y omisión'.

“Solo me resta decirles que Alfredo hubiera querido estar y saber que su dolor y su sangre eviten que haya más viudas, no solamente viudas como yo, hay que mirar en el periódico que hay un montón de madres que les matan sus hijos”.

“Unámonos, amigos, en la paz de Honduras. Honduras es de todos, no de cuatro o cinco... es de todos, pero todos los que permitimos que otros agarren el poder por su propias riendas, entonces somos cómplices”.