Honduras

El profe Francisco, héroe de los niños en la capital

Una caída hace 14 años le ocasionó al docente Francisco Flores perder la movilidad en sus piernas permanentemente. Hoy en día, el maestro del Centro Educativo Álvaro Contreras disfruta impartir las clases de educación física

29.02.2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS.-El destino lo privó de volver a caminar, pero le permitió encontrar en la energía de los niños las fuerzas para sobreponerse, salir adelante y ser un ejemplo.

Desde su silla de ruedas, Francisco Flores, docente de sexto grado del Centro Educativo Básico Gubernamental Álvaro Contreras sonó un silbato, la clase de educación física va a comenzar, hoy toca aprender los conceptos básicos del voleibol.

Uno a uno, los estudiantes de sexto grado, grupo uno, ocupan sus posiciones, atentos a las indicaciones de su maestro forman los equipos. El ambiente es ameno. Flores dirige con mucha pasión, como si cada movimiento lo realizara él mismo.

El docente, pese a no tener movimiento en sus extremidades inferiores, imparte la clases con suma dedicación. “Los niños me brindan su apoyo, escojo algunos para indicarles los movimientos y sirven para que los demás continúen la clase”, explicó a EL HERALDO el profesor.

Otros de los métodos consiste en apoyarse en los medios audiovisuales para mostrar los ejercicios, “los videos son de gran ayuda, a mí me encanta el fútbol, pero las clases de voleibol son excelentes, igual en basketball, yo reboto el balón, les enseño, pero el mayor apoyo lo recibo de los pequeños”.

El maestro no se queja de nada, trabaja con ganas y es consciente de la responsabilidad que tiene sobre la espalda. “Es un privilegio muy grande que me da Dios, poder trabajar como docente, estar delante de ellos, sembrar esas semillitas para que sean mejores en la vida y salgan adelante”, dijo.

LEA: ¡Un nuevo trancazo al peaje! COVI lanza nueva estructura de precios

Destino

Flores, un hombre carismático originario del departamento de Intibucá, recordó que durante su vida trabajó como docente en La Mosquitia y en la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), antes de ser sorprendido por circunstancias de la vida. “Me enfermé de la tiroides, sufrí una caída hace 14 años, me golpee fuerte las rodillas y quedé en silla de ruedas”.

El tiempo pasó, Flores no obtuvo la atención médica necesaria y adecuada y la silla de ruedas se convirtió en una parte de su vida, la adversidad tocó su puerta. El docente, motor de un hogar y padre de dos hijos, lavó su cara y comenzó a formarse para una nueva vida y mayores retos.

“Tengo el respeto de mis compañeros docentes en la escuela, el cariño de los niños, nadie me mira con algún tipo de lástima y hago todas las actividades de un docente de la mejor forma y dedicación”, explicó.

Su carisma con los menores de edad se ha ganado un lugar especial en el Centro Educativo Básico Gubernamental Álvaro Contreras, y los padres lo tienen entre los docentes preferidos para que les enseñe a los pequeños el pan del saber.

Dificultades siempre encontrará, como tener que recibir ayuda para subir al segundo piso de la escuela, pero eso al docente no le quita el sueño, “entre varios toman la silla y me suben, ya en las aulas o en la cancha soy yo con los niños los que nos entendemos de la mejor manera, ellos saben que siempre les voy a dar lo mejor de mí”.