El pastor Oswaldo Canales, expresidente de la Confraternidad Evangélica, dijo que la Semana Santa es “un acontecimiento extraordinario” que rememora “cuando Jesucristo fue juzgado, cuyo propósito era liberarnos del pecado y de la muerte”, con lo que nos ofreció “la verdad, la libertad y la vida eterna”.
Canales explicó que “Jesús vino no a abolir la ley, sino a pagar el precio por la ley y para darnos la salvación y la vida eterna, la que es el regalo de Dios a través de Cristo Jesús”.
Explicó que “Jesucristo se humilló, para que a través de él fuéramos perdonados, necesitábamos un cordero pascual, por eso este debe ser un tiempo de reflexión, porque a quien le debemos la vida y el perdón de los pecados es a Cristo Jesús”.
Aconsejó que la clase política del país debe tomar ese ejemplo porque “Jesucristo, recalcó y nos enseñó que debemos amar al prójimo, amarlo con todo el corazón y la mente como si fuera a él mismo”.
Lamentó que a veces esa enseñanza cristiana no se ve reflejada en la sociedad. “Se supone que el 94 por ciento de la población hondureña somos cristianos, que creemos en Dios, pero a veces con nuestros hechos y nuestras actitudes decimos los contrario”.
En ese sentido, explicó que “un verdadero cristianismo significa pensar siempre en los demás, no en uno mismo, pensando en servir y no servirnos y el Señor Jesucristo nos dio un ejemplo extraordinario cuando expresó que su voluntad era hacer la voluntad del Padre y no la suya propia, o sea vino para servir no para ser servido”.
Por tanto, sugirió a todos los hondureños hacer, en esta Semana Santa, una pausa y reflexionar sobre el aporte “que hacemos a la sociedad, sobre todo cuando hay momentos tan difíciles de temor, angustia, desempleo, salud y de toda índole, entonces es importante la humildad, la solidaridad, la sencillez”.
Lamentó, además que la Semana Santa está dejando de ser santa para muchos, sobre todo porque “en esta fecha es cuando se consume más alcohol, cuando más bien necesitamos estar en armonía con la familia y compartir y celebrar realmente la victoria de Jesús sobre la muerte y no darle cuerda a la carne, es decir no hay que olvidad el propósito de la celebración, porque incluso con nuestras actitudes y proceder seguimos crucificando al Señor Jesucristo”.
Mencionó que “esa esperanza es la que necesita este país, para construir una nación de justicia, de equidad y de igualdad de condiciones, ya que experimentamos momentos difíciles”.