Honduras

Con semillas maderables hondureñas se surten países de cinco continentes

El presupuesto con que trabaja el banco de embriones de Esnacifor es de 1.3 millones de lempiras anuales.

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10.07.2013

Millones de semillas que producen frondosos árboles de 36 especies maderables son colectadas por campesinos nacionales cada año para luego ser enviadas al banco de almendras de la Escuela Nacional de Ciencias Forestales (Esnacifor).

Al llegar al establecimiento, a través de un estricto control de calidad inicia el procesamiento de las semillas, que incluye desde el secado hasta limpieza y clasificación.

En las labores de captación se involucran unas 500 familias quienes han sido capacitadas para este tipo de labor por parte del personal de la Esnacifor.

Se estima que en total más de 1,000 personas logran agenciarse recursos económicos por medio de esta labor.

Los encargados de la recolección de los granos residen en zonas boscosas de Islas de la Bahía, La Mosquitia, Lago de Yojoa, Pinalejo, Cortés, El Merendón, Tatumbla, Lepaterique, Francisco Morazán, Comayagua, Intibucá, Santa Bárbara, Copán, parte alta de La Paz, Lempira y Yoro.

El año pasado las cooperativas campesinas provenientes de las zonas de recolección obtuvieron 900,000 lempiras con la venta de las semillas a la planta procesadora de la Esnacifor.

La mayor cantidad de pepitas naturales que se logran acumular en el establecimiento son recibidas a principios del año.

“El 60 por ciento de las semillas que captamos se reciben a principio del año”, dijo Óscar Leverón, encargado del banco de semillas.

Por año, de forma aproximada, se reciben 2,800 kilos de semillas (unas 6,160 libras), aunque la capacidad de recolección puede llegar a dos toneladas, pero por falta de recursos económicos no se ha logrado ampliar las captaciones anuales, de acuerdo con el personal de la planta de procesamiento.

Según Leverón, la mayor cantidad de semillas que se captan son de pino, debido a que por cada bellota que reciben logran extraer un promedio de 35 semillas, de estas, el 30 por ciento logran germinar.

“A través de las capacitaciones que hemos impartido a los campesinos algunos ya han aprendido a extraer las semillas y nos las traen listas para procesarlas”, manifestó el entrevistado. Se estima que una persona al ejercer la labor de recolección de semillas puede llegar a ganar de 400 a 800 lempiras por día, según su capacidad para escalar los árboles, reveló el ingeniero.

Exportación

De las 36 especies que se procesan, entre las que más demanda tienen en el mercado local e internacional se encuentran las semillas de la caoba y pino, las que son llevadas a otros países con similar condición atmosférica a la hondureña.

Entre las especies que son solicitadas con regularidad están el cedro, acacias y madreado.

El producto es comercializado con instituciones estatales y privadas de 37 países de los cinco continentes.

Entre los países que solicitan las semillas destacan Venezuela, Colombia, Brasil, Japón, Costa Rica, Holanda, Singapur y República Dominicana.

Este año el mayor pedido que se ha recibido llegó desde Colombia y entre los nuevos clientes aparecen Mozambique y Tanzania, explicó Leverón.

Para el mercado nacional se cuenta con precios de venta preferenciales para incentivar la compra y cultivos de este tipo de árboles.

“Un kilo de semillas de caoba le cuesta 25 dólares (unos 480 lempiras) a productores nacionales, mientras que el precio para extranjeros es de 57 dólares (más de 1,000 lempiras)”, manifestó Leverón.

Laboratorio

En el laboratorio con que cuenta el banco de semillas de la Esnacifor se realiza el análisis científico para conocer la calidad física y determinar la viabilidad de los embriones que se cosechan.

Al año se realizan unos 1,100 análisis en el laboratorio, lo que lo ubica entre los más activos de Latinoamérica.

El laboratorio es además uno de los referentes para el aprendizaje de decenas de estudiantes universitarios de distintas partes del país.

El banco de semillas cuenta con tres áreas: el laboratorio, zona de procesamiento y zona de refrigeración.

Las semillas son conservadas en cuartos fríos, los que poseen una capacidad para almacenar ocho toneladas de semillas, suficiente para reforestar 320,000 hectáreas de tierra.

Inicios

La creación del banco de semillas estatal se remonta a noviembre de 1975, cuando el instituto Forestal de Oxford (OFI), de Inglaterra, junto a la Corporación Hondureña de Desarrollo Forestal (Cohdefor), en la actualidad conocida como ICF, inician el procesamiento de semillas.

El establecimiento surge como una respuesta al colapso de los diferentes tipos de bosque del país a causa de la tala indiscriminada.

Uno de los principales objetivos del banco forestal es abastecer de semillas de la mejor calidad física y genética a las instituciones públicas y privadas nacionales o internacionales.

Para 1980, la planta de recolección y procesamiento comenzó a utilizarse como un centro de formación y modelo para el establecimiento de bancos de semillas en países vecinos y en América Latina.

También se brindaban cursos regionales para profesionales de los bancos de semillas de Latinoamérica, según Leverón.

El centro funciona de manera autosostenible, se estima que el presupuesto anual con que funciona es de 1.3 millones de lempiras.

La meta en ventas anuales es de 2,000,000 de lempiras.

En la actualidad, además, sirve como un espacio para el aprendizaje de estudiantes de carreras afines a las ciencias forestales.

El año pasado se recibió la visita de unos 700 alumnos, informó Fausto Lorenzo Mejía, encargado del análisis de control de calidad.

Maquinaria y personal

El local funciona con tres personas, quienes se encargan de la compra y procesamiento de la semilla.

El tratamiento de las pepitas es una labor casi artesanal, ya que la mayoría del proceso requiere intervención manual.

Algunas de las máquinas con que se trabaja han sido fabricadas en las mismas instalaciones con el ingenio del personal que labora en su interior.

En el país se cuenta con varios bancos de semillas como en El Zamorano, centros de investigación como el Jardín Botánico Lancetilla, el Centro Universitario Regional del Norte (CURLA) y otros en el sector privado, pero con diferentes funciones.