La cumbre anterior celebrada el 24 de marzo, en la ciudad de Antigua Guatemala, Guatemala, fue considera como un fracaso ante la ausencia de varios presidentes de Centroamérica.
En esa reunión denominada “Nuevas rutas contra el narcotráfico”, el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina propuso la despenalización de las drogas como un mecanismo para combatir el narcotráfico en Centroamérica.
Es propuesta no fue secundada o aceptada por los presidentes Porfirio Lobo, de Honduras; Daniel Ortega, de Nicaragua; y Mauricio Funes, de El Salvador, quienes a última decidieron no asistir y en su lugar enviaron a delegados de cada gobierno.
En representación de Honduras asistieron Samuel Reyes y la viceministra de Relaciones Exteriores, Salomé Castellanos.
A dicha cumbre asistieron el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina y los mandatarios de Panamá, Ricardo Martinelli, y de Costa Rica, Laura Chinchilla.
En su momento, y ante la ausencia de los tres mandatarios, se manejó que la cumbre sería cancelada, pero el mandatario guatemalteco decidió seguir con la agenda.
La ausencia de los presidentes se manejó como un boicot a la cumbre ante su desacuerdo con la idea de despenalizar el uso de la drogas.
Para el caso, el gobierno de Honduras no informó del porqué el presidente Porfirio Lobo Sosa no asistió a la cumbre aun siendo el presidente del SICA.
Durante la reunión, el mandatario guatemalteco reiteró su propuesta de despenalizar el uso de droga ya que ninguna de las medidas adoptadas en los últimos años han dado los resultados esperados.
Así mismo, Pérez Molina le dijo a los presentes que el tema de la despenalización de las drogas puede ser hablado y discutido sin ser considerado como una propuesta.
Para Pérez Molina es necesario generar un debate que permita la creación de medidas que verdaderamente ayuden a la disminución de las cifras de muertes a consecuencia del narcotráfico en Centroamérica.