Honduras

'Ay Dios mío, mi muchachito... cómo quería a mi cipote”

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21.01.2016

Tegucigalpa, Honduras
Su llanto y sus lamentos eran desgarradores. Fue la criminalidad la que le provocó ese profundo dolor.

Conmovedor era ver y escuchar a un abuelo en la escena del crimen en el que su nieto y otro joven más yacían sin vida en un ataque perpetrado ayer en la salida de la carretera que conduce al sur del país, desvío a la aldea Yaguacire, en el Distrito Central.

Se trata de dos mecánicos que cayeron abatidos a balazos tras ser atacados por supuestos sicarios motorizados.

Las víctimas fueron identificadas como Mauricio Alexander Torres Funes (26) y Jonatan Roberto Sierra González (24), originarios del municipio de Ojojona, al sur de Francisco Morazán.

El hecho

En horas de la mañana los infortunados llegaron al lugar a reparar una mototaxi en el punto de esas unidades que cubren la ruta a la comunidad de Yaguacire.

De repente, aparecieron dos motocicletas. En una viajaba un solo varón, mientras que otro se conducía junto a una mujer en su moto.

Los malhechores abrieron fuego contra los dos infortunados infiriéndoles varios balazos que les provocaron la muerte al instante.

Fueron, por lo menos, 20 disparos los que se escucharon, según relatos de los vecinos. Luego observaron los dos cuerpos inertes tirados a un lado de una mototaxi.

A la escena del crimen se presentaron equipos de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) a realizar las pesquisas preliminares. También agentes de la Fuerza Nacional Antiextorsión (FNA) y de otros cuerpos policiales.

Dramática escena

La escena fue conmovedora. Familiares de las víctimas no pudieron contener el llanto al ver los cuerpos tendidos en la orilla de la calle y al lado varios casquillos de bala.

Hasta la escena del crimen llegó el señor Francisco González, un hombre de 87 años, abuelo de Jonathan Roberto, quien trataba de conocer las razones por las cuales le arrebataron la vida a su nieto.

“Ay Dios mío lindo, mi muchachito”, se lamentaba en medio del llanto, al mismo tiempo se preguntaba, ¿qué pasó aquí?

Relató que a su nieto, al que consideraba como su hijo, lo llamaron para que viniera a reparar una mototaxi.

“Yo nunca esperaba esto y nunca me había sucedido... ¡Ay, mi nieto! Cómo lo quería yo”, prosiguió, mientras era observado por familiares, policías y decenas de curiosos.

Don Francisco dijo que Jonathan Roberto era su segundo nieto materno que “me amaba, él no me decía abuelo, me decía papá, porque lo crié desde que era chiquito... cómo quería yo a mi cipote”.

El mismo sufrimiento se pudo ver en los otros familiares de los dos fallecidos, quienes esperan que se haga justicia y que los responsables sean capturados.

Los cuerpos policiales investigan si el crimen está relacionado con la extorsión