Honduras

Anciano recibe alta médica, pero no tiene dónde ir

La trágica historia de Francisco Rodríguez Barahona, de 75 años, es compartida por muchos ancianos que no tienen familia ni amigos que les brinden una mano en momentos de enfermedad.

07.04.2014

Similares a niños pero con muchísimos más años encima.

Así son los ancianos que a menudo son olvidados en el hospital Escuela.

La trágica historia de Francisco Rodríguez Barahona es compartida por muchos ancianos que no tienen familia ni amigos que les brinden una mano en momentos de enfermedad.

Don Francisco es un señor de 75 años que ingresó al hospital Escuela hace más de un mes luego de ser atropellado en San Pedro Sula.

Casi no puede hablar y sufre de achaques que son el fruto del largo y duro recorrido que le tocó vivir.

Desde hace tres semanas los doctores le dieron el alta, pero no tiene a nadie que se haga cargo de él.

El anciano dijo ser de Roatán, pero trabajaba en un taller de mecánica en San Pedro Sula, lugar adonde se dirigía en el momento que fue atropellado.

Mencionó tener dos hijos, Xavier y Harol, ambos de apellido Rodríguez Barahona. Don Francisco se encuentra en el cuarto piso del hospital Escuela.