todos los que creyeron en Él, Jesucristo, cuando pasó por este mundo, en reiteradas ocasiones les hizo una promesa: recibirán el Espíritu Santo.
A esta fiesta donde se vive la venida de El Consolador prometido por el Hijo del Hombre se le conoce como Pentecostés, que en griego significa “Día Quincuagésimo”.
Esta celebración al igual que la Semana Mayor cambia de fecha porque se celebra 50 día después de haber ocurrido la Pascua de Resurrección de Jesús.
Pentecostés centra su atención en el Espíritu Santo y lo que hace especial este acontecimiento donde la nace la Iglesia es la promesa de los dones. Este es un impulso que da el Espíritu Santo a la Iglesia para que realice su misión evangelizadora.
Vivir la fe y ponerla al servicio de la Iglesia y de la comunidad, del barrio o la colonia donde se vive constituye la manifestación de que el cristiano ha recibido los dones del Espíritu Santo.
Así lo manifestó el sacerdote Ricardo Sevilla Chiang, párroco de la comunidad de El Calvario de Comayagüela.
¿Pero cuáles son los dones o los frutos del Espíritu Santo? Sevilla Chiang declaró que estos son: Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Piedad, Temor a Dios y la Fe.
“Cincuenta días después de la Resurrección de Jesucristo nace la Iglesia y es cuando se cumple la promesa de Jesús de enviar el Espíritu Santa a cada uno de los cristianos. También a cada cual le fueron entregados dones: entre estos el Temor a Dios, la Sabiduría y la Ciencia”, apuntó el sacerdote. Manifestó que en el marco del Año de la Fe, los hondureños y particularmente los capitalinos que profesan la fe, están llamados a generar un cambio para la sociedad.
“Es que si tenemos fe, la vamos a poner al servicio del mismo país, la vamos a poner al servicio de la Iglesia, porque por fe vamos a comprometernos y vamos a entender también que por la gracia del Espíritu Santo los cristianos somos fuertes en Cristo”, apuntó.
Como toda solemnidad, la llegada del Espíritu Santo que se cumple en Pentecostés y que recuerda que los apóstoles y María la madre de Jesús estaban presentes para recibirlo, tiene su propias actividades. Una de estas es la vigilia.
La luz
Pasar la noche en vela debe dejar experiencias significativas en las personas que participa en ella porque se comparte la luz de la palabra de Dios.
En cuanto a las lecturas preparadas para este acontecimiento, la primera está basada en Los Hechos de los Apóstoles, capítulo 2, versículos del 1 al 11. La segunda lectura se encuentra en la Primera Carta a los Corintios.
El Salmo Responsorial se convierte en una aclamación donde se le pide al Señor que envíe su Espíritu a renovar la tierra.
Y la Buena Noticia está revelada en el Evangelio de San Lucas capítulo 20, versículos del 19 al 23. El llamado es para que los católicos participen de esta solemne fiesta.